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martes, 18 de mayo de 2010

"The Wire" (4ª Temporada): Baltimore apesta....

No deja de maravillarme esta serie. Tras tres magníficas temporadas uno podría pensar que llegaría un momento en que la serie bajara el nivel, que los guionistas se acomodaran, repitieran esquemas, nos aburrieran o simplemente cumplieran la papeleta. Pues amigos, desde luego eso no ocurre en esta cuarta temporada, porque vuelve a ser simple y llanamente excepcional (casi me arriesgaría a decir que es la mejor de todas).

David Simon y Ed Burns (y el resto de guionistas que intervienen en la serie) parece que lo tenían muy claro desde el principio: nos iban a mostrar lo que ocurre en Baltimore (y sobre todo, porqué ocurre) desde todos los puntos de vista posibles, y a fe que lo están consiguiendo.

Con innegable maestría, capítulo a capítulo, temporada a temporada, van ensamblando todas las piezas de un inmenso puzzle y van dejando bien clarito que todo está interrelacionado, que en el hecho de que Baltimore (esta ciudad es la elegida, pero perfectamente podría ser cualquier otra urbe norteamericana moderna) sea una de las ciudades con mayor índice de violencia, criminalidad y corrupción de los USA, así como una de las más degradadas y deprimidas, influyen multitud de factores y de ello tienen la culpa distintos ámbitos o sectores de la sociedad, que son desmenuzados y retratados sin piedad y con total realismo por los autores de esta auténtica obra maestra que es The Wire.

En este caso le toca el turno al sistema educativo de la ciudad y a la educación de los chavales de los bajos fondos. Para retratar ese ámbito educativo (cuyo funcionamiento queda completamente en entredicho) los creadores se valen de cuatro nuevos personajes: Michael, Namond, Randy y Duke. Se trata de cuatro amigos adolescentes residentes en los barrios pobres de la ciudad, todos y cada uno de ellos con unos antecedentes familiares muy problemáticos y difíciles (unos no tienen padres, otros sí pero son yonkis o han desaparecido del mapa o están en la cárcel por los crímenes cometidos, y todos ellos carecen de los medios mínimos para su subsistencia), quienes tienen todas las papeletas para acabar vendiendo drogas en las esquinas o ganándose la vida como 'soldados' o matones a sueldo de los distintos jefes de las bandas locales.


El retrato que se hace de estos chicos, los motivos y causas de sus situaciones y comportamientos es sencillamente magistral. Con gran crudeza y realismo nos muestran el contraste entre su inocencia y la dureza del mundo que les rodea, que les obliga a madurar y crecer a marchas forzadas y a adaptarse a ese entorno hostil so pena de ser engullidos por dicho entorno. Si en temporadas anteriores la sensación final es desesperanzadora, en esta es si cabe más amarga (salvo algún mínimo rayo de esperanza), pues normalmente quedarán relegados a tomar un único camino, normalmente sin retorno posible, pese a los esfuerzos que algunos pocos (policías, profesores o el entrenador de boxeo 'Cutty' Wise) hayan realizado por evitarlo.

¿Y que ofrece el sistema educativo para estos chavales? ¿Qué hace la ciudad para apartar a estos chicos de las esquinas y tratar de enderezarlos y ofrecerles la posibilidad de una vida mejor? Prácticamente nada. Pese al empeño de unos pocos profesores que luchan contracorriente - curiosamente, dos ex-policías reconvertidos a la enseñanza, 'Prez' y Howard Colvin -, el sistema educativo de la ciudad no tiene ninguna intención de enseñar, sino que al igual que ocurría en el departamento de policía, está más preocupado de las estadísticas (convenientemente maquilladas y engordadas, por supuesto), de los resultados de los exámenes (sin importar si el chico aprende o no) y de las subvenciones del gobierno federal.


Pero en esta temporada también nos zambullimos en otra piscina repleta de mierda como es la política de la ciudad, inmersa en una encarnizada y sucia campaña electoral por obtener el sillón de la alcaldía. Pese a ser un sistema tanto electoral como organizativo completamente distinto al modelo español que todos conocemos, lo que en ocasiones puede provocar que te pierdas un poco, la realidad es que está descrita de manera sublime la batalla política entre el alcalde Royce y el aspirante Carcetti: las luchas internas por el poder, la frenética carrera para obtener los apoyos, las donaciones para la campaña, las filtraciones, soplos, traiciones y sucias maniobras para comprar y obtener favores o para desacreditar al otro bando, todo ello está contado con una complejidad y precisión milimétrica, como si de un documental de política se tratara.

Tras el resultado de las elecciones, que conoceremos hacia la mitad de esta temporada, parece que nuevos vientos de cambio soplan en Baltimore, que un nuevo día amanece, pero ay! amigos, mucho me temo, que las cosas seguirán igual de jodidas que siempre.

Y también, tenemos en esta cuarta temporada la reafirmación en el poder del negocio del trafico de drogas de Marlo Stanfield, un auténtico cabronazo sin escrúpulos ni sentimientos, que secundado por sus brutales lugartenientes, Chris y Snoop, dos asesinos fríos y letales (con un particular método para ocultar los cadáveres que van acumulando a su paso), irá dejando un reguero de sangre en su lucha por consolidar su dominio.

La Unidad de Crímenes Mayores irá tras sus pasos, pero como no podía ser de otra manera, sus acciones se verán entorpecidas y obstaculizadas por los altos mandos policiales (Burrell y Rawls, como no) que la diezmaran, pondrán a su mando a auténticos incompetentes y frenaran sus iniciativas en aras de servir a los políticos a los que son fieles (volvemos a los favores, las elecciones y las estadísticas); no obstante, al final de la temporada, reconstruida nuevamente, y resurgida de sus cenizas, emergerá el ingenio y la intuición del gran Lester Freamon, para poner en serio peligro el brutal reinado de Marlo y sus secuaces.

'Proposition' Joe
tratará, por todos los medios y utilizando sus más refinados métodos, de convencer a Marlo para que se integre en la 'cooperativa'. Y entre medio de ellos, sin plegarse ni rendirse ante nada ni nadie, andará como siempre, fiel a su estilo, su código y sus reglas, ese espíritu libre llamado Omar Little (¡que inmenso personaje! siempre que aparece sabes que algo grande, algo interesante va a suceder).

La pena es que esta temporada no hemos tenido al Jimmy McNulty que todos conocemos y amamos. Ha estado totalmente desaparecido, ejerciendo de patrullero y tratando de enderezar su disoluta vida, pero como se empieza a vislumbrar al final de la temporada, seguro que la cabra vuelve a tirar al monte y fijo que en la 5ª temporada volverá a tener protagonismo. Esta fascinante aventura empezó gracias a él, por lo que creo que es lógico que sea él quien cierre el círculo.

No dejaré de recomendar esta serie. Lo he dicho mil y una veces, pero volveré a decirlo: una puta obra maestra. Ya mismo me pongo a ver la quinta y última temporada (que lástima que se acabe).

4 comentarios:

Mekter dijo...

Has clavado la entrada, una explicación perfecta de que va esta 4ª temporada, ya te digo que antes de ayer vi el último capítulo de la 5ª temporada, y me dieron ganas de llorar, que obra maestra, madre y por supuesto que si me quejaba en anteriores entradas de lo poco que salía McNulty, como bién dices, en la 5ª temporada vuelve por sus fueros y de que manera.
Tengo entendido, corrigeme si me equivoco, que el guionista/creador de la serie era periodista en Baltimore y de ahí su conicimiento de los recovecos de la city, y en esta última habla de los medios periodisticos otra vez de una forma magistral, se me ha hecho un poco corta, pero sin duda y a la espera de que me lo confirmes es la mejor parte de la serie, o cuando menos esta a la altura de las demás.
No desmigajo más, pero ganas me entran, ¡Que lo sepas!.
Gran entrada, y al que no haya visto la serie, que no se la pierda.
PD: hay una escena en un bar, en la que la cámara se queda con un personaje secundario, un tipo escurrido y con gafas oscuras, sin venir a cuento, creo que será un cameo, ¿pero de quien? ¿mira a ver si investigas y nos lo cuentas? ¿es Tom Waits?

Mekter dijo...

Buceando por ahí, me encontrado con la precuela de la serie , se llama "The Corner" y también está producida por la HBO, mismos guionistas por su puesto, es una miniserie de 7 horas de duración, ahora mismito me pongo a buscarla. Ya os contaré si la consigo

charlie furilo dijo...

Gracias amigo Mekter por los halagos.
Yo voy por el capítulo 5º de la última temporada, y la cosa se está poniendo muy interesante, pero cada capítulo que veo me entristezco porque se queda uno menos para terminar...

Te lo decía yo, McNulty iba a volver por sus fueros, unido de la mano de Freamon, son tal para cual.

Los creadores de la serie, David Simon y Ed Burns, eran, respectivamente, periodista del Baltimore Sun y detective de homicidios, de ahí que conozcan tan bien los entresijos de todo lo que cuentan en la serie.

Todavía no he llegado a esa escena que dices, o al menos no me he dado cuenta, pero podría ser. No en vano, si no me equivoco él es quien interpreta la versión del "Way down in the hole" en la cabecera de la 2ª temporada.

Sabía de la existencia de "The Corner", pero no la he visto. Algún día me pondré a ello.

Anónimo dijo...

Es la peor serie de la historia. Para ver la cruda realidad del mundo de las drogas me pongo un documental y no una serie que no puede ser mas lenta y aburrida. Nunca me duermo viendo la tele pero esta serie lo ha conseguido.