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viernes, 14 de mayo de 2010

Reseña Comic: Los Muertos Vivientes #10: "En lo que nos hemos convertido"

No me cansaré de decirlo. Esta serie es la hostia y el copón bendito.

Número tras número, tomo tras tomo (y van 10, para un total de 60 números) la serie avanza sin que en ningún momento baje la calidad ni el interés ni la adicción que provoca en el lector, manteniendote constantemente en vilo con las terribles situaciones a las que Robert Kirkman expone a sus protagonistas en un mundo apocalíptico infestado de zombis hambrientos de carne humana, y dejándote siempre con ganas de conocer más, de tener entre tus manos un nuevo tomo para devorarlo con fruición en un suspiro.

Es evidente que a lo largo de todos estos años ha habido momentos más intensos, otros más pausados o de transición, unos para enmarcar y otros más convencionales, pero siempre, y cuando digo siempre, cada tomo te ofrece algo (véase situación, diálogo, viñeta o lo que se quiera) que te emociona, te sobrecoge, te pone los pelos de punta, te hace reflexionar, en definitiva, algo a lo que la mayoría de los cómics que su publican en la actualidad no llegan ni de lejos. En mi opinión, esta es la mejor serie de cómic que se está publicando en la actualidad, y no admito discusiones. Punto.

En este décimo tomo, Kirkman nos vuelve a mostrar con gran maestría - con la magnífica ayuda a los lápices de un Charlie Adlard cada vez más inspirado - que pese a estar rodeados de miles de zombis, como diría tiempo atrás el filósofo Thomas Hobbes, el hombre sigue siendo el principal enemigo del hombre. Y es en las peores situaciones, sometido al constante peligro, en riesgo permanente de irse al otro barrio, cuando sus peores instintos salen a la luz y es capaz de cualquier cosa por horrenda e inimaginable que sea, aunque se trate de ciudadanos en apariencia normales, de buenas personas en la vida real.

Eso queda perfectamente retratado en la esplendorosa conversación que mantienen en este tomo, Abraham, Rick y su hijo - A-C-O-J-O-N-A-N-T-E, es decir poco, cada vez que la recuerdo se me erizan los pelos de la nuca - o la brutal reacción de Rick - ¡¡madre mía, que personaje!! - cuando son atacados en una solitaria carretera. Y lo que se prepara para el futuro con esa magnífica última página con Dale y Andrea, promete, joder como promete, para el siguiente tomo. Por otra parte, Rick continúa sufriendo las consecuencias de lo ocurrido en el imprescindible tomo número 8 de la colección, con continuas pesadillas y delirios "telefónicos" que acojonan al más pintado. Además, Kirkman aprovecha para recuperar a un antiguo personaje, visto en el primer recopilatorio de la colección, que a mi por lo menos, me da un increíble mal rollo (ya veremos como se desarrolla la cosa).

¡Qué magnífica droga es este cómic! Y yo, que queréis que os diga, no tengo ninguna intención de desengancharme.

5 comentarios:

Mythos dijo...

La mejor serie que se publica ahora mismo. Estoy de acuerdo. Hoy mismo decía eso en otro blog. Lo único malo de esta serie es tener que esperar a que el próximo tomo caiga en tus manos. Por lo demás increíble. Los momentos que mencionas son realmente estremecedores y demuestra el talento de Robert Kirkman. A morderse las uñas esperando.

Mekter dijo...

Subscribo lo dicho, aunque mi experiencia con comics es más bien cortita y me queda mucho por leer.
Sin querer chafarte la próxima entrada, la del tomo 11, os confirmo que la historia sigue igual de entretenida, ya voy por el nº 71 y con ganas de más....
SPOILER *** En el nº 62 llegan los cazadores, tenedles mieeeedoooo ****

Jero dijo...

Aquí otro que se suma a las alabanzas al trebajo de Kirkman y Adlard en esta serie. Totalmente imprescindible.

Yota dijo...

Totalmente de acuerdo con la analogía entre la droga y este cómic. Kirkman es de los mejores camellos de la actualidad!

charlie furilo dijo...

Gracias por los comentarios chavales, como imaginaba, por esta vez estamos todos de acuerdo. Es lo que pasa cuando algo es tan jodidamente bueno.