Como cada miércoles os dejo una nueva historieta de la WW II. No llevéis a engaño, sigo igual de vago y de espeso que ayer: este post ya lo publiqué en Blitzkrieg!! hace unos días, así que me he limitado a cortar y pegar vilmente:
El arma de mayor antigüedad utilizada de forma oficial durante la Segunda Guerra Mundial fue el fusil Springfield (se trataba de un mosquete, en realidad, como podéis ver en la foto) procedente de un almacén que guardaba medio millar de esas piezas desde la Guerra de Secesión Norteamericana (1861-1865).

En julio de 1942 veinte hombres del OSS bajo el mando del capitán Carl F. Eifler fueron asignados al teatro de operaciones y establecieron la oficina central en Assam. No ocurrieron operaciones de importancia hasta el final de 1942. A principios de 1943, pequeños grupos o individuos fueron lanzados en paracaídas detrás de líneas japonesas en pueblos remotos Kachin, seguidos por el lanzamiento de suministros en paracaídas. Los americanos entonces comenzaron a crear los grupos de guerrillas independientes con la gente Kachin, a medida que se realizaba el lanzamiento del equipo y armas. Una vez colocados, los grupos emprendieron una variedad de misiones poco convencionales: emboscadas a patrullas japonesas, rescate de pilotos americanos derribados, y limpieza de pequeñas zonas de aterrizaje en la selva. Ellos también protegieron los avances de fuerzas aliadas más grandes aliadas, incluyendo a los Merrill's Marauders (Merodeadores de Merrill).

Los encargados de material pidieron más explicaciones, al no ser habitual una solicitud de este tipo, pero ante la insistencia del capitán Eifler iniciaron una búsqueda de los fusiles. Los encontraron en un viejo depósito de armas, en el que aún permanecían en sus cajas originales 500 mosquetes que no habían sido disparados nunca y que estaban destinados en su día a aprovisionar a las tropas nordistas en su lucha contra los confederados.

2 comentarios:
Vaya puto trasto ese fusil¡¡¡
Creo yo que la frase "me ha salido el tiro por la culata" la inventaron los birmanos después de unas prácticas de tiro con ese chisme.
Chapeau, como siempre, para tus historias bélicas.
Ese Furi, mucho Furi, es, es¡¡¡
Gracias, como siempre, Tripi, por tus halagos. La verdad, es que con trastos o sin ellos, los Kachin eran unos guerreros bastante temibles y competentes. Por cierto, tenían una curiosa forma de contar los muertos enemigos: les cortaban las orejas y se las llevaban.
Saludos, crack!!
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