Trasteando por la red me encuentro con una serie de curiosos vídeos creados por la página College Humor, que consisten en realizar unas divertidas parodias de distintas series de TV, como "Breaking Bad", "Juego de Tronos", "Perdidos" o "The Wire", por ejemplo, como si fueran los clásicos videojuegos RPG de 8 bits. Aquí os dejo unos cuantos (hay momentos realmente muy graciosos), pero ¡OJO! si no habéis visto todas las temporadas de las distintas series, os aviso que hay importantes SPOILERS:
FURILO ESTÁ AQUÍ PARA PROTEGERLES Y SERVIRLES
jueves, 25 de abril de 2013
Series TV en Formato RPG (8 Bits)
Trasteando por la red me encuentro con una serie de curiosos vídeos creados por la página College Humor, que consisten en realizar unas divertidas parodias de distintas series de TV, como "Breaking Bad", "Juego de Tronos", "Perdidos" o "The Wire", por ejemplo, como si fueran los clásicos videojuegos RPG de 8 bits. Aquí os dejo unos cuantos (hay momentos realmente muy graciosos), pero ¡OJO! si no habéis visto todas las temporadas de las distintas series, os aviso que hay importantes SPOILERS:
lunes, 26 de noviembre de 2012
Citas de Series TV (3)
-D'Angelo Barksdale (Lawrence Gilliard Jr.): "Estos de aquí son los peones. Son como soldados, y se mueven así: sólo un espacio hacia adelante, excepto cuando luchan que hacen...que hacen así. Son como la primera línea, están en campo abierto"
P.D. Y porque creo que la ocasión lo merece, aquí podéis ver íntegra esta genial y mítica escena.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Galerías Frikis: Alcohol, Tabaco y otras Drogas (1)













martes, 1 de febrero de 2011
TV Opening Credits (10)
jueves, 30 de septiembre de 2010
Encuestas Chorras (20)
Lester Freamon: 4 votos (33%)
'Bunk' Moreland: 3 votos (25%)
'Kima' Greggs: 0 votos (0%)
Ya sabeis, a vuestra derecha teneis una nueva encuesta. A votaaaaarrrrrrr!!!! (joder, lo siento. Me he dejado llevar. Me ha sonado a King Africa, dios que repelús...)
lunes, 7 de junio de 2010
Malos Que Molan (1)
OMAR LITTLE (Michael K. Williams) - "The Wire"Omar es la caña. Es díficil elegir un personaje de entre todos los buenísimos caracteres que pueblan esa obra maestra de la ficción televisiva que es "The Wire". Aún con todo, en mi caso (y supongo que en el de muchos otros seguidores de la serie) no tengo ninguna duda. Y es que cada que vez el amigo Omar Little aparecía en pantalla sabías que algo bueno iba a pasar, que algún momento mítico de la serie se estaba cociendo.
Podría citar, sin hacer mucho esfuerzo de memoria, al menos 10 geniales escenas protagonizadas por Omar durante las 5 temporadas (60 capítulos) de la serie y probablemente me quedaba corto. Con aquella escena en que declaraba como testigo ante un tribunal, manteniendo una sublime confrontación dialéctica con el abogado Maurice Levy se me ganó para siempre.Luego tuvo otras, como alguno de sus atracos o el encuentro en un oscuro callejón en la tercera temporada con el Hermano Mouzone, y otras más que no voy a desvelar para no spoilear brutalmente a aquellos que todavía han visto la serie.
Omar es un gángst
er. Un ladrón y un asesino temido y respetado en los bajos fondos de Baltimore. Un tipo duro, hecho a sí mismo con un firme carácter forjado en las calles, y que además es gay.Emboscado en las sombras, acechando a sus próximas víctimas o planificando al detalle su siguiente golpe, mientras fuma con parsimonia sus cigarrillos Newport, o apareciendo de improviso en las esquinas y callejones de Baltimore, silbando y andando con chulería, armado con su escopeta de cartuchos y ataviado con su sempiterno chaleco antibalas y su gabardina (mientras que a su paso los negros del lugar salían corriendo despavoridos al grito de "es Omar, es Omar!!!"), el bandido de la enorme cicatriz en la cara infunde pavor, su presencia en escena es acojonante, se come la pantalla.
En el Oeste, mandaba Avon Barksdale, en el Este, Proposition Joe, después llegó el reinado del terrible Marlo Stanfield, y entre medio de todos ellos, robando la droga de las "toperas" o el dinero obtenido con su venta, siempre estaba Omar, un espíritu libre, que iba a su aire y no se casaba con nadie, que tenía su particular código y sus reglas que seguía a rajatabla.
Sólo robaba o mataba a todos aquellos que estuvieran metidos en el negocio de las drogas ("it's all in the game"), nunca a inocentes o gente ajena al juego. Pero ojo, que nadie tuviera la desfachatez de tratar de acabar con él, o con alguno de los suyos, porque entonces si se podía liar parda. "Si vas a por el Rey, mejor que no falles" dijo en una ocasión a uno de sus atacantes.
martes, 25 de mayo de 2010
"The Wire" (5ª Temporada): ...y McNulty volvió a las andadas
Todo lo bueno se acaba...Os lo digo en serio. No recuerdo haber sentido una sensación así nunca en mi vida. Jamás me había sorprendido mirando fijamente el reproductor del dvd, deseando que los minutos y segundos del último capítulo de la serie no avanzaran paulatina e inexorablemente uno detrás de otro, implorando que ese contador de tiempo nunca se detuviera. No tengo noción de haber sentido con anterioridad esta pesadumbre al terminar una serie de televisión.
Y me duele saber que no voy a disfrutar de nuevas aventuras de McNulty, Freamon, Omar, Marlo, Barksdale, 'Bubbles' y compañía, que no voy a transitar por las degradadas calles y esquinas de Baltimore, ni por sus deprimidos muelles de carga, ni por los insidiosos y traicioneros despachos de su Ayuntamiento, ni por las vetustas y anquilosadas Comisarías de Policía. No me hago a la idea de que este fascinante viaje haya terminado por fin.
Pero por otra parte, soy consciente de haber presenciado una verdadera obra maestra, y por ello estoy tremendamente complacido y satisfecho, a la par que agradecido a quienes me recomendaron esta joya, que repito (y lo haré hasta la saciedad) no os podéis perder por nada del mundo. A colación del capítulo final de "Lost", he leído en varios sitios por la red (encantados con la resolución de la serie, al contrario que un servidor, que se ha sentido bastante decepcionado, aunque eso es otra historia que puede os cuente algún día), que lo importante de "Perdidos" no era la historia o la resolución de las tramas, enigmas y misterios planteados, sino que lo realmente trascendente eran sus personajes, sus motivaciones, deseos, traumas, relaciones con los demás, etc., siendo el resto accesorio, puro envoltorio sin importancia.
Y yo me pregunto ¿no se pueden tener ambas cosas o qué? ¿acaso no es posible tener una serie con maravillosos (y trabajados) personajes y además una trama coherente, comprensible y cerrada sin ningún tipo de fisuras? The Wire es la muestra de que eso es posible. Y sus cinco temporadas, sus 60 capítulos están ahí para dar buena fe de ello, finalizando, dicho sea de paso, de manera magistral y huyendo de cualquier convencionalismo o final más o menos tópico y /o previsible. Bueno, que me voy por los cerros de Úbeda, vamos a hablar de esta última temporada.
Había oído y leído que esta 5ª temporada era quizás la más floja de todas. No estoy de acuerdo. Quizás no alcance del nivel de excelencia de alguna de las otras 4, pero sigue siendo sublime.Con el mundo del periodismo como hilo conductor de la historia - centrando sus miras en el diario Baltimore Sun, precisamente el periódico en el que uno de los creadores de la serie, David Simon, trabajó como reportero de sucesos durante muchos años - nos muestra sin tapujos los males del periodismo en la actualidad. Acuciados por la crisis, incapaces de competir con internet y las nuevas tecnologías, los antaño prestigiosos periódicos tradicionales deben de reducir costes, despedir empleados, cerrar corresponsalías y, en aras de vender más periódicos, lanzarse sin miramientos al sensacionalismo y el amarillismo, no contrastando las noticias, ni la veracidad de las fuentes o directamente inventándoselas. Interesa más tener una historia jugosa que vender (sin importar que sea cierta o no, algo así como Lidia Lozano, vamos) que la veracidad de la noticia o la calidad del trabajo periodístico.
Esta situación queda perfectamente reflejada con dos personajes, 'Gus' Haynes (Clark Johnson), el periodista de siempre, honrado, profesional, que contrasta las noticias y la veracidad de sus fuentes, y Scott Templeton (Thomas McCarthy) el periodista sensacionalista, el trepa para el que todo vale si ello le pone en el candelero. Tratándose de The Wire, y al igual que ha pasado por ejemplo en el Departamento de Policía, ya os imaginaréis quien saldrá victorioso en este particular enfrentamiento y quien será defenestrado o relegado al ostracismo.
Pero decía antes que esta última temporada supone la vuelta a las andadas de McNulty - después de estar desconocido en la última temporada -. Y es un regreso a lo grande, como no podía ser de otra manera. El Ayuntamiento ha cortado el grifo de la financiación al Departamento de Policía y McNulty emprende su particular cruzada para obtener liquidez para la investigación del caso que le ha llevado de nuevo a la Brigada de Delitos Mayores: la caza de Marlo Stanfield y su gente. Secundado por Lester Freamon, logran que se líe parda, como podéis imaginar.La ambición de Marlo no tiene límites, y nada (ni nadie) parece interponerse en su propósito de controlar el tráfico de drogas de toda la ciudad. También querrá cazar a su enemigo más peligroso, Omar Little, pero ya sabemos como se las gasta nuestro amigo de la escopeta y la cicatriz. Habrá balas y sangre a raudales, y muertos, muchos muertos.
La resolución de la temporada, lógica y totalmente coherente con lo que ha sido todo el desarrollo de la serie vuelve a ser agridulce y desesperanzadora. En el último capítulo (doble) los guionistas cerrarán las tramas que todavía continuaban abiertas y nos contarán cual es el destino de los personajes de la serie (los que todavía no la han palmado), cerrando el círculo con quien inició toda esta aventura (McNulty).Veremos que hay pequeñas victorias, sí, pero pese a que unos caigan, otros desaparezcan de la circulación y aquellos cambien de puesto de trabajo o de profesión, en Baltimore no habrá cambiado prácticamente nada. Seguirá siendo la misma ciudad con los mismos problemas y la misma gentuza dirigiendo el cotarro.
Un gran colofón a una serie acojonante.
martes, 18 de mayo de 2010
"The Wire" (4ª Temporada): Baltimore apesta....
No deja de maravillarme esta serie. Tras tres magníficas temporadas uno podría pensar que llegaría un momento en que la serie bajara el nivel, que los guionistas se acomodaran, repitieran esquemas, nos aburrieran o simplemente cumplieran la papeleta. Pues amigos, desde luego eso no ocurre en esta cuarta temporada, porque vuelve a ser simple y llanamente excepcional (casi me arriesgaría a decir que es la mejor de todas).David Simon y Ed Burns (y el resto de guionistas que intervienen en la serie) parece que lo tenían muy claro desde el principio: nos iban a mostrar lo que ocurre en Baltimore (y sobre todo, porqué ocurre) desde todos los puntos de vista posibles, y a fe que lo están consiguiendo.
Con innegable maestría, capítulo a capítulo, temporada a temporada, van ensamblando todas las piezas de un inmenso puzzle y van dejando bien clarito que todo está interrelacionado, que en el hecho de que Baltimore (esta ciudad es la elegida, pero perfectamente podría ser cualquier otra urbe norteamericana moderna) sea una de las ciudades con mayor índice de violencia, criminalidad y corrupción de los USA, así como una de las más degradadas y deprimidas, influyen multitud de factores y de ello tienen la culpa distintos ámbitos o sectores de la sociedad, que son desmenuzados y retratados sin piedad y con total realismo por los autores de esta auténtica obra maestra que es The Wire.
En este caso le toca el turno al sistema educativo de la ciudad y a la educación de los chavales de los bajos fondos. Para retratar ese ámbito educativo (cuyo funcionamiento queda completamente en entredicho) los creadores se valen de cuatro nuevos personajes: Michael, Namond, Randy y Duke. Se trata de cuatro amigos adolescentes residentes en los barrios pobres de la ciudad, todos y cada uno de ellos con unos antecedentes familiares muy problemáticos y difíciles (unos no tienen padres, otros sí pero son yonkis o han desaparecido del mapa o están en la cárcel por los crímenes cometidos, y todos ellos carecen de los medios mínimos para su subsistencia), quienes tienen todas las papeletas para acabar vendiendo drogas en las esquinas o ganándose la vida como 'soldados' o matones a sueldo de los distintos jefes de las bandas locales.

El retrato que se hace de estos chicos, los motivos y causas de sus situaciones y comportamientos es sencillamente magistral. Con gran crudeza y realismo nos muestran el contraste entre su inocencia y la dureza del mundo que les rodea, que les obliga a madurar y crecer a marchas forzadas y a adaptarse a ese entorno hostil so pena de ser engullidos por dicho entorno. Si en temporadas anteriores la sensación final es desesperanzadora, en esta es si cabe más amarga (salvo algún mínimo rayo de esperanza), pues normalmente quedarán relegados a tomar un único camino, normalmente sin retorno posible, pese a los esfuerzos que algunos pocos (policías, profesores o el entrenador de boxeo 'Cutty' Wise) hayan realizado por evitarlo.

Pero en esta temporada también nos zambullimos en otra piscina repleta de mierda como es la política de la ciudad, inmersa en una encarnizada y sucia campaña electoral por obtener el sillón de la alcaldía. Pese a ser un sistema tanto electoral como organizativo completamente distinto al modelo español que todos conocemos, lo que en ocasiones puede provocar que te pierdas un poco, la realidad es que está descrita de manera sublime la batalla política entre el alcalde Royce y el aspirante Carcetti: las luchas internas por el poder, la frenética carrera para obtener los apoyos, las donaciones para la campaña, las filtraciones, soplos, traiciones y sucias maniobras para comprar y obtener favores o para desacreditar al otro bando, todo ello está contado con una complejidad y precisión milimétrica, como si de un documental de política se tratara.
Tras el resultado de las elecciones, que conoceremos hacia la mitad de esta temporada, parece que nuevos vientos de cambio soplan en Baltimore, que un nuevo día amanece, pero ay! amigos, mucho me temo, que las cosas seguirán igual de jodidas que siempre.
Y también, tenemos en esta cuarta temporada la reafirmación en el poder del negocio del trafico de drogas de Marlo Stanfield, un auténtico cabronazo sin escrúpulos ni sentimientos, que secundado por sus brutales lugartenientes, Chris y Snoop, dos asesinos fríos y letales (con un particular método para ocultar los cadáveres que van acumulando a su paso), irá dejando un reguero de sangre en su lucha por consolidar su dominio.La Unidad de Crímenes Mayores irá tras sus pasos, pero como no podía ser de otra manera, sus acciones se verán entorpecidas y obstaculizadas por los altos mandos policiales (Burrell y Rawls, como no) que la diezmaran, pondrán a su mando a auténticos incompetentes y frenaran sus iniciativas en aras de servir a los políticos a los que son fieles (volvemos a los favores, las elecciones y las estadísticas); no obstante, al final de la temporada, reconstruida nuevamente, y resurgida de sus cenizas, emergerá el ingenio y la intuición del gran Lester Freamon, para poner en serio peligro el brutal reinado de Marlo y sus secuaces.
'Proposition' Joe tratará, por todos los medios y utilizando sus más refinados métodos, de convencer a Marlo para que se integre en la 'cooperativa'. Y entre medio de ellos, sin plegarse ni rendirse ante nada ni nadie, andará como siempre, fiel a su estilo, su código y sus reglas, ese espíritu libre llamado Omar Little (¡que inmenso personaje! siempre que aparece sabes que algo grande, algo interesante va a suceder).
La pena es que esta temporada no hemos tenido al Jimmy McNulty que todos conocemos y amamos. Ha estado totalmente desaparecido, ejerciendo de patrullero y tratando de enderezar su disoluta vida, pero como se empieza a vislumbrar al final de la temporada, seguro que la cabra vuelve a tirar al monte y fijo que en la 5ª temporada volverá a tener protagonismo. Esta fascinante aventura empezó gracias a él, por lo que creo que es lógico que sea él quien cierre el círculo.No dejaré de recomendar esta serie. Lo he dicho mil y una veces, pero volveré a decirlo: una puta obra maestra. Ya mismo me pongo a ver la quinta y última temporada (que lástima que se acabe).
miércoles, 17 de febrero de 2010
"The Wire" (3ª Temporada): No hay dos sin tres
En efecto. Ya os hablé de las excelencias de la primera y segunda temporada de la serie de la HBO creada por David Simon y Ed Burns. Pues como no podía ser menos la tercera también es una joya, quizá no al nivel superlativo de las dos anteriores (ojo, que el listón estaba muy alto, allá por la estratosfera más o menos...), pero no por ello no deja de ser magnífica.Y me explico: todo aquel que haya visto la serie sabe que el ritmo es pausado, la trama avanza sin prisas, deteniéndose en detalles que parecen insignificantes pero que luego tienen su sitio y su porqué en el desenlace final, construyendo poco a poco un enorme mosaico en el que todo cuadra y encaja magistralmente. El único pero que le puedo poner a esta tercera temporada es que en esta ocasión parece que ese ritmo es incluso más lento, que le cuesta arrancar mucho más a la trama de la temporada, y sobre todo que el caso en cuestión asignado a McNulty, Freamon, 'Kima', 'Prez', Daniels y cía (la escucha, para que me entendáis) me parece menos interesante que los vistos en las dos temporadas anteriores, con el añadido de que pienso que está menos desarrollado y trabajado que a lo que nos tenían acostumbrados hasta la fecha los guionistas de la serie. Eso sí, los 4 últimos capítulos, si no recuerdo mal, son brutales (en especial, los dos finales).
Sin embargo, las tramas paralelas me han parecido sublimes, sobre todo la que envuelve a "Stringer Bell" (Idris Elba)-Avon Barksdale (Wood Harris) y sus diferentes maneras de ver el "negocio" (con Omar Litte (Michael K. Williams) y el hermano Mouzone (Michael Potts) rondando por ahí, quienes por cierto tienen un cara a cara que solo de recordarlo se me ponen los pelos de punta) pero también la guerra por el territorio con la gente de Marlo Stanfield (Jamie Hector) - da miedo el hijoputa este, que supongo dará mucho más juego en las siguientes temporadas - , así como todo el asunto de "Hamsterdam", o lo que es lo mismo el interesantísimo experimento para luchar contra el crimen y el tráfico de drogas creado por el Comandante Howard 'Bunny' Colvin (Robert Wisdom) - sin lugar a dudas el personaje de nuevo cuño que más hondo me ha calado de esta tercera temporada -.
Pasan muchas, muchas cosas (y muy importantes) en esta temporada, pero no quiero dar muchos detalles para no destripar la trama. Solo os diré que se nos presentan nuevos personajes como los ya citados o el ambicioso concejal "Tommy" Carcetti (Aidan Gillen) y el antiguo soldado de los Barksdale, Dennis "Cutty" Wise, algunos de los que ya conocemos sufren una interesante evolución (sobre todo en su vida personal) como 'Kima' Greggs (Sonja Sohn) - que cada día se parece más a la versión femenina de McNulty -, Daniels (Lance Reddick), el drogata Bubbles (Andre Royo) e incluso el propio Jimmy McNulty (Dominic West), hacia los últimos capítulos. Hay otros personajes que trataran de buscar nuevas sendas en su vida, pero como ya les ocurrió a otros en los capítulos anteriores, serán incapaces de escapar a su destino, porque no podrán o simplemente porque su entorno se lo impedirá. El gángster, aunque que intente cambiar de vida, siempre seguirá siendo un gángster. Aquel buen policía que trate de luchar contra el sistema establecido, se estrellará contra un muro y será pisoteado y defenestrado por sus superiores.Y otra cosa: tras estar - en mi opinión - un poco apagado en la segunda temporada, en esta nueva entrega volvemos a ver al gran Lester Freamon (Clarke Peters) en su mejor versión, todo un crack, un detective fuera de serie.
Tengo la impresión de que esta temporada (pese a que como digo, pasan cosas importantísimas en el devenir de la serie) nos prepara el terreno para la cuarta temporada, que centrada en el sistema educativo y las escuelas de los barrios pobres, en plena campaña electoral - en la que se verán involucrados personajes que aquí se nos han presentado - y con el cabronazo de Marlo Stanfield y sus expeditivos métodos ganando terreno en los barrios y esquinas de Baltimore, se me antoja apasionante.
De hecho, mi amigo Roberto, que ya la ha visto me dice que es, con diferencia la mejor de todas hasta la fecha, lo cual es mucho decir, porque esta serie (lo diré una y otra vez, donde sea y ante quien sea) es un puta obra maestra.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
"The Wire" (2ª Temporada): ¿Segundas partes nunca fueron buenas? Ni de coña!
En su día, ya os dije tras ver la primera temporada que esta serie era una jodida obra maestra, de lo mejor que había visto en mucho tiempo no sólo en la televisión, sino incluso en el cine.Parecía imposible superar el nivel de calidad de los 13 primeros capítulos de "The Wire", pero creo no equivocarme si os digo que estos 12 capítulos que componen la segunda temporada son incluso mejores, lo que no era nada fácil, os lo aseguro.
El puerto de Baltimore y sus muelles de carga están en total decadencia. El trabajo para los estibadores escasea cada vez más y los días de bonanza hace ya tiempo que quedaron atrás. Frank Sobotka, no se da por vencido, vive por y para el Sindicato de Estibadores, y lucha con todas sus fuerzas para comprar favores y obtener votos que consigan sacar adelante la alicaída actividad de los muelles. Sin embargo, la única manera de obtener fondos es al margen de la ley, vendiendo su alma al diablo; por ello, junto con sus más fieles colaboradores, llega a un acuerdo con la banda de "El Griego" (Bill Raymond), para hacer la vista gorda y permitir la entrada en el puerto, evitando la aduana, de contenedores (o "latas" como las llaman en la serie) con mercancías "ilegales", sin plantearse siquiera que es lo que contienen.Todo esto cambia el día en que en un contenedor aparecen asfixiadas varias chicas de Europa del Este traídas a los EEUU para ser prostituidas, y es entonces cuando la "mosca cojonera" McNulty (Dominic West), que ha sido desterrado a una patrullera de la Policía Portuaria, comienza a meter las narices en el asunto, simplemente para putear a su antiguo jefe el Comisario Rawls (John Doman) y endiñarle 14 asesinatos de dificil resolución para joderle las estadísticas. Eso, y una disputa personal entre Sobotka y el jefe de policía Valchek (Al Brown) ¡por una vidriera! que ambos querían colocar en la parroquia frecuentada por feligreses de ascendencia polaca (como ellos dos), precipita la investigación del asunto.
Valchek guiado por su enemistad con Sobotka presiona a los diferentes mandos policiales y consigue que se monte un equipo para investigar a su enemigo y al Sindicato de Estibadores, y el elegido finalmente (tras varios dimes y diretes entre los distintos jefes policiales, como no podía ser de otra manera) es el equipo de la primera temporada, cuyos integrantes (Daniels, McNulty, Greggs, Freamon, Pryzbylewski...) vuelven de su "destierro", dejan sus aburridos nuevos puestos de trabajo y comienzan una apasionante y compleja investigación (contrabando, tráfico de drogas, redes de prostitución, homicidios...), en la que la que además de la banda de "El Griego", Sobotka y sus estibadores, los traficantes aparecidos en la primera temporada - pese a protagonizar otra interesante subtrama de traiciones y maquinaciones - continúan teniendo su protagonismo en la trama principal (pese a que algunos de ellos estén en la cárcel) que se extiende durante 12 apasionantes capítulos, llegando a un duro, desencantador, memorable y desolador final, incluso mejor que el de la primera temporada. Acojonante, de verdad.Todas las virtudes de la primera temporada, de las que yo os hablé en su momento, reaparecen sublimadas y magnificadas en esta segunda temporada, así que no voy a redundar en ellas. A lo dicho en su día me remito. El resto es cosa vuestra.
Esta serie es de obligado visionado. Quizás no sea una serie masiva ni, desde luego, demasiado conocida, nunca podrá competir en audiencias ni en popularidad con otros productos televisivos de éxito, pero creedme si os digo que es una puta maravilla, una delicatessen de tomo y lomo.
Hacía tiempo que no encontraba unos guiones tan fascinantes, tan trabajados, que no precipitan los acontecimientos, no necesitan de trucos ni artificios, sino que van desarrollando la historia pausadamente, avanzando sin prisas hasta su desenlance final, en el que todo queda perfectamente explicado, sin ningún tipo de grietas ni agujeros narrativos. Y que personajes, madre mía, todos complejos, plenos de riqueza y matices, con el añadido de que a los maravillosos caracteres aparecidos en la primera temporada (McNulty, Daniels, Freamon, 'Prez', Greggs, Omar Little, los Bardsdale, Stringer Bell, 'Bunk' Moreland...), que más o menos todos vuelven a aparecer en esta segunda entrega, se suman los personajes de esta segunda, incluso más interesantes, de entre los que sobresalen, los tres Sobotka (padre, hijo y sobrino), espectaculares, así como los inquietantes "El Griego" y su lugarteniente Spiros (Paul Ben-Victor).
Toda una obra de arte, una pieza de alta orfebrería que merece ser enmarcada y recordada para la posteridad. Un lujazo que no os podéis perder.
viernes, 25 de septiembre de 2009
"The Wire" (1ª Temporada): Chute de Realidad
Acabo de terminar el visionado de la primera temporada de "The Wire", la serie de la cadena HBO ideada, escrita y producida por el periodista y escritor de novela policiaca David Simon, y joder, que me parta un rayo ahora mismo si esto no es una puta obra maestra. De lo mejor que he visto en mucho tiempo, no sólo en la televisión, sino incluso en el cine.A lo largo de 13 capítulos de aproximadamente 50 minutos de duración he seguido con verdadero interés y pasión las andanzas de este heterogéneo grupo de policías de Baltimore, liderados por el Teniente Cedric Daniels (Lance Reddick) y el detective Jimmy McNulty (un excepcional Dominic West), durante su compleja investigación para tratar de acabar con la banda de Avon Barksdale (Wood Harris) y su mano derecha Stringer Bell (Idris Elba), quienes dirigen el tráfico de drogas en el distrito Oeste de la ciudad, imponiendo su ley sin importar a cuantos cadáveres dejan por el camino. Entre ambos bandos, tenemos a un temido y respetado criminal, Omar Little (Michael K. Williams) - un pedazo de personaje, por cierto -, un outsider, un espíritu libre que sigue sus propias reglas, y que según las circunstancias, no dudará en colaborar con unos o negociar con otros, o atacar a unos u otros.
McNulty es un detective de homicidios competente y profesional, pero con una desastrosa vida privada, algo ególatra, díscolo e inconformista y un pelín "tocapelotas" (o "mosca cojonera", como se prefiera), lo que le ha granj
eado numerosas enemistades en el cuerpo de policía sobre todo la de su comandante y algunos de los jefes de los distintos departamentos, por apartarse de las directrices del cuerpo, no seguir el "procedimiento" o saltarse la escala de mando siempre en busca de la resolución de un caso. Tras perder en los tribunales un caso de homicidio en el que está involucrado D'Angelo Barksdale (Larry Gilliard Jr.) - sobrino de Avon Barksdale -, por la intimidación (y posterior asesinato) a los testigos del caso, decide ir a por el número uno de la organización criminal - que es casi un fantasma, sobre el que la poli carece de todo tipo de información, incluso de fotos - y acude a pedir ayuda a un juez, quien posteriormente, filtra el asunto a la prensa.
Ello obliga a los jefes del cuerpo de Policía a montar una brigada de lo más heterógeneo - más con la intención de cubrir el expediente, pero sin ninguna intención de resolver el caso en cuestión -, compuesta por policías de distintos cuerpos, la mayoría de ellos de dudosa competencia (los hay casi jubilados, borrachos, violentos, enchufados, expedientados...), o con un pasado oscuro, o que en algun momento de sus vidas han cabreado a sus superiores y han acabado en el rincón más oscuro del departamento. Dicha brigada deberá realizar una investigación, a través de escuchas telefónicas para tratar de acabar con el tráfico de drogas y sobre todo, resolver una serie de asesinatos atribuidos al clan Barksdale. Y estos policías (no todos) verán en este caso una nueva oportunidad de redimirse, de sentirse útiles, de sentirse al fin y al cabo policías, y con su trabajo irán poco a poco aportando su granito de arena y avanzando en la investigación, luchando por todos los medios para mantenerla abierta y acudiendo ante quien sea necesario para llegar a su objetivo.
Lo que más me ha gustado de la serie es el extremo realismo con el que muestra no sólo el trabajo de las fuerzas de la ley en su lucha contra el tráfico de drogas
- y sobre todo, la multitud de trabas de todo tipo que lo dificultan y a las más adelante haré referencia -, sino también la descripción, cruda y descarnada, de los bajos fondos de Baltimore, de su forma de vida, de su peculiar jerga, y en especial, de la particular infraestructura criminal y métodos de trabajo de las mafias locales de distribución de drogas.
Olvidaros de CSI y series por el estilo. Aquí el caso no se resuelve en un capítulo de 45 minutos, tienes que verte los 13 capítulos de la serie para saber que pasa, sin perder ni un detalle de la minuciosa investigación (y por eso, el visionado de la serie puede costar un poco los primeros capítulos, pero el "esfuerzo" vale la pena). Aquí existe una gran escasez de medios técnicos: no hay lujosas y luminosas oficinas, sino un oscuro y lúgubre sótano, los informes se hacen con máquina de escribir, no hay ordenadores con grandes bases de datos (si los agentes quieren información de cualquier tipo deben mover el culo hasta los distintos registros y oficinas públicas). Los criminales no se desmoronan y confiesan en cuanto se ven acosados, sino que se cagan en tu puta madre y no sueltan prenda o se atribuyen cargos de los que son inocentes para proteger a su clan y además están defendidos por los mejores y más caros abogados, y muchas veces pese al gran trabajo policial realizado, siempre salen bien parados.
Y sobre todo, los policías tienen que luchar constantamente (acudiendo a jueces, al FBI...) para que sus jefes no les cierren la investigación, más preocupados de mantener sus apoltronados culos en sus asientos (o ascender en el escalafón de mando), de no incomodar a sus superiores, a los políticos, a la prensa o la opinión pública, importándoles un carajo el objetivo real de la investigación, y prefiriendo unas detenciones rápidas (con luz y taquígrafos, si es posible) de criminales de poca monta o articular apresuradamente cargos dificilmente sostenibles en un tribunal, eso sí, sin olvidarse de colgarse la medalla y salir en la foto.
Otro gran acierto de la serie es que no cae en el maniqueísmo fácil de buenos y malos, aquí es todo mucho más gris, la frontera entre el bien y el mal es muy difusa, y todos, tanto criminales como defensores de ley, pueden caer y de hecho lo hacen, en un lado u otro de la misma.
Así por ejemplo, en el lado de la ley, vemos policías que no dudan en saltarse la cadena de mando y ocultar información a sus jefes, pero también abundan los soplones y lameculos de sus superiores. No importa falsear las pruebas si la ocasión lo requiere o maquillar el asunto para los de Asuntos Internos, ni coger de estrangis un buen fajo de billetes si se da la oportunidad durante una redada o pegarle una buena mano de hostias al negrata de turno durante la detención o el interrogatorio.
Mientras tanto, en el lado de los criminales, vemos que siguen a ultranza valores como la nobleza, la confianza, la fidelidad, el respeto a la familia (no solo a la carnal sino también a la criminal), y en algunos casos el deseo de escapar del único mundo que han conocido y del que no quieren o no pueden salir. Son tremendamente organizados, cuidadosos y meticulosos, y siguen a rajatabla las reglas impuestas para evitar a la policía, algo que sin embargo, no puede decirse de muchos de los polis que pululan por la serie.
Y sobre todo, que magnificos personajes tiene esta serie, amigos. Desde los detectives McNulty, "Bunk" Moreland o "Kima" Greggs, al serio y adusto Teniente Daniels, pasando por el maquiavélico Stringer Bell o los Barksdale, Omar Little, el joven Wallace, el drogata Bubbles o los detectives Lester Freamon (un antiguo detective de homicidios rele
gado a la oficina de empeños) y "Prez" Pryzbylewski (un novato enchufado de incontrolable y agresivo carácter, que encuentra sus verdaderas habilidades en este caso), todos ellos son complejos y llenos de matices, y que además sus personalidades y roles en la historia van evolucionando conforme avance la investigación. Una verdadera gozada, si señor.
Ojalá el resto de temporadas (un total de 5) mantengan el nivel de esta excepcional primera entrega, porque creedme la empresa no es nada fácil. Por lo visto, las siguientes temporadas cambian totalmente de escenario, así por ejemplo, la 2ª temporada se centra en el puerto de Baltimore, en el contrabando de mercancías y los problemas de los sindicatos, la 3ª centra en sus políticos, las luchas por el poder y el liderazgo social, la 4ª en el sistema educativo y en la educación de los niños de los bajos fondos y la 5ª trata sobre los medios de comunicación de Baltimore.
Si no habéis visto esta serie, no dejeis de darle una oportunidad, merece muchísimo la pena.




