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miércoles, 24 de julio de 2013

Furilo's WW II Posts: El Día que los Alemanes ocuparon Bujaruelo

¿Sabían queridos lectores y amigos que tropas de la Alemania nazi llegaron a ocupar territorio español, aragonés para más señas? ¿No? Yo tampoco. Conocí tal hecho tras la lectura del libro "100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández, quien a su vez, reproducía una información al respecto publicada en el diario Heraldo de Aragón en el año 2002. Como aragonés y como aficionado a todo lo relacionado con la Segunda Guerra Mundial que es uno, dicha historia me parece lo suficientemente interesante como para reproducirla por aquí. Vamos allá: 

En el año 2002, Heraldo de Aragón llevó a cabo una investigación periodística sobre la actitud del régimen franquista con todas aquellas personas que trataban de escapar de la barbarie nazi huyendo a través de las rutas de escape que atravesaban el Pirineo Aragonés. Un artículo de fecha 4 de agosto de 2002 firmado por Ramón J. Campo señalaba que la eufemística posición de España de 'neutralidad' o 'no beligerancia' durante la Segunda Guerra Mundial, devenía todavía en mucho más sospechosa al bucear en episodios históricos inéditos sucedidos en el Pirineo. 


Así por ejemplo, el diario aragonés desvelaba que el régimen de Franco detuvo a 300 extranjeros que huían de los nazis y los encarceló en la prisión de Jaca (Huesca), la Torre del Reloj, entre 1942 y 1944, para después internarlos en el campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos). Igualmente, durante el curso la investigación, Heraldo de Aragón tuvo acceso a un documento histórico inédito que prueba cómo las tropas alemanas ocuparon Bujaruelo (en las fotos que ilustran este post), un minúsculo enclave pirenaico próximo al Parque Nacional de Ordesa, en el mes de junio de 1943.

Se trataba de una información que permaneció clasificada como reservada durante la dictadura franquista, en la que se hacía referencia textualmente a la ocurrencia de "un incidente bochornoso" ocurrido en el paraje situado "entre Torla y el Balneario de Panticosa". "Una patrulla alemana de vigilancia de frontera entró en España y llegó hasta las casas de Bujaruelo y, con el pretexto de buscar a unos franceses huidos, verificó un minucioso registro en todas las casas del poblado. Todo esto fue presenciado por los carabineros del puesto de la localidad sin que opusieran la más mínima resistencia a tal atropello", advertía el escueto documento confidencial de las autoridades españolas.


Los alemanes estaban buscando a dos miembros de la Resistencia francesa que trataban de escapar del país galo conducidos por un español, Miguel Pintado, que se dedicaba a llevar a escondidas cartas de la Resistencia al lado español, por lo que era conocido como "el Cartero de Bujaruelo". La familia de Pintado regentó el mesón San Nicolás de Bujaruelo desde 1928 a 1953 y él era pastor de vacas, actividades que le permitieron entablar amistad con vecinos franceses de Gavarnie y Gedre. Un día, esos amigos le pidieron ayuda para enviar cartas de la Resistencia con información secreta. Su padre no lo veía con buenos ojos, pero el pastor oscense no podía negarse. La amistad podía más que el peligro al que se exponía. A lado del mesón de San Nicolás estaba un cuartel de carabineros, avanzadilla de otro que había en Torla, a la entrada del Parque Nacional de Ordesa. Según Miguel Flores, nieto de Pintado, "los carabineros sabían lo que hacía mi abuelo porque muchas veces se refugiaban en el mesón sus amigos de la Resistencia o los escondía en las cuevas de Bujaruelo". 


Miguel Pintado podía cruzar la frontera francesa con la excusa de llevar sus vacas a pastar desde el 26 de julio hasta noviembre, en virtud del Tratado de la Passerie, firmado en 1389 y que todavía sigue vigente y se practica. Su misión era llegar hasta Gavarnie y recoger el correo o a los oficiales franceses para trasladados hasta Sabiñánigo. Según su nieto, nunca "llegó a mirar las cartas. A veces las echaba en Torla y otras las llevaba a Sabiñánigo, si tenía que acompañar a alguien allí". En la capital serrablesa el contacto era el cónsul francés, Robert Lamit, gerente de la empresa Pechiney y colaboracionista con las redes de espionaje aliado en Aragón, como su compatriota, el jefe de la Aduana francesa de Canfranc, Albert Le Lay. Ambos eran muy amigos y precisamente un coche enviado por Lamit al pueblo viejo de Canfranc fue el que sirvió a Le Lay para huir de la Gestapo el 23 de septiembre de 1943 rumbo a Zaragoza-Madrid -Sevilla -Gibraltar-Argelia.


El día en cuestión, Miguel Pintado, acompañaba a un oficial francés y a otro amigo de la Resistencia desde Gavarnie y Gedre a Sabiñánigo cuando, al ir a pasar la frontera, vieron que les seguía una patrulla de alemanes, por lo que aceleraron el paso hasta llegar a San Nicolás. Cruzada la muga, Pintado pensaba que el peligro había pasado y se encontraban a salvo, pero no fue así. Los alemanes cruzaron la frontera. "Mi abuelo se dio cuenta y al llegar al mesón le dijo a mi bisabuela que venían persiguiéndoles. Se marchó rápidamente hacia Torla. Los alemanes registraron Bujaruelo de arriba abajo, aunque de manera educada y sin que los carabineros del pueblo opusieran ninguna resistencia. Mi bisabuela les sirvió un café en la terraza del mesón, que se tomaron juntos alemanes y carabineros", contaba su nieto.

Esos miembros de la Resistencia de Gavarnie fueron los que en septiembre de 1944 acudieron a comer a Bujaruelo con Miguel Pintado para celebrar la liberación de Francia. "Ellos han sido clientes fijos del hotel y me han contado muchas más cosas de mi abuelo. En mi familia sólo lo sabía mi tío, aunque los abuelos de Torla deben conocer la historia y no dicen nada", reconocía el nieto, quien también contó que su abuelo solía ir con una perra llamada Canela que un día de 1944 no volvió a Bujaruelo. Se enteró que los nazis, que sospechaban de él, la mataron. "Fue la única víctima de la II Guerra Mundial aquí".


En la fecha de producirse el incidente, un grupo de media docena de carabineros vigilaba el paso fronterizo montañoso de Bujaruelo, en el que apenas existe un mesón que data del siglo XII y una iglesia derruida en honor a San Nicolás. A su vez, las tropas alemanas de la Brigada de Montaña de Baviera, se distribuyeron a lo largo del lado francés de la frontera a finales de 1942, cuando el Tercer Reich ocupó definitivamente Francia (hasta entonces estos pasos fronterizos habían quedado en la zona libre del gobierno de Vichy, siendo vigilados por gendarmes franceses). 

No obstante, los alemanes, salvo en Canfranc (por su peculiaridad como estación internacional de jurisdicción hispano-francesa), no penetraron en territorio español. Por ejemplo, en El Portalet se instalaron en el Hotel Baresse, justo en el lado francés de la frontera. De hecho, fueron desalojados de allí por un grupo de guerrilleros españoles integrados en la Resistencia francesa. Ocurrió en agosto de 1944 y los miembros de la Brigada X de guerrilleros, capitaneados por el canfranero Ricardo Sánchez, lograron arrestar a 50 nazis que estaban en el puesto fronterizo. Por eso, el episodio es más sangrante ya que, a pesar de que España no participaba en el conflicto mundial, los alemanes no tuvieron ningún remilgo en cruzar la frontera y ocupar un pequeño poblado pirenaico altoaragonés, acción que el régimen franquista se encargaría de mantener oculto.


Fuentes:
"100 Historias Secretas de la Segunda Guerra Mundial" de Jesús Hernández
http://www.serrablo.org/revista/126/el_cartero_de_bujaruelo
http://www.foroporlamemoria.info/documentos/nazis_bujaruelo.htm

martes, 9 de julio de 2013

Citas Fílmicas: Hazañas Bélicas (5)

"¿Si Vd. tuviese que operar a Saito le salvaría la vida o le dejaría morir? ¿Preferiría que este batallón se desintegrase en la ociosidad? ¿Le gustaría oír que nuestros hombres no saben trabajar bien? Vd. no se da cuenta, pero hay que demostrar a esa gente que no pueden quebrantarnos ni física ni moralmente. Vuelva a fijarse, Clipton. Algún día terminará esta guerra. Y espero que todos aquellos que crucen por este puente en años venideros sepan cómo se construyó y quién lo construyó. No un grupo de esclavos, sino de soldados británicos. ¿Comprende? Incluso en cautiverio. Es Vd. un buen médico, Clipton, pero tiene mucho que aprender sobre el ejército."

Coronel Nicholson (Alec Guinness) - "El Puente sobre el río Kwai" (1957) de David Lean
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"¿Tus nervios? ¡Tú sólo eres un maldito cobarde! ¡Cállate! ¡No quiero ver a un cobarde lloriqueando ante estos valientes heridos en batalla! ¡¡Cállate!! ¡No admita a este perro cobarde! ¡¡No le ocurre nada!! ¡No quiero que ningún malnacido que tenga miedo contamine este lugar de honor! Vas a volver al frente, amiguito. Puede que te hieran y quizás incluso te maten, ¡¡pero vas a ir a luchar!! De lo contrario te pondré frente al pelotón de fusilamiento. ¡¡Debería dispararte yo mismo, maldito llorón!! ¡¡¡Sacadle de aquí!!! ¿Lo oyes bien? ¡¡¡A luchar!!! ¡¡¡Asqueroso cobarde!!!."

General George S. Patton (George C. Scott) - "Patton" (1970) de Franklin J. Schaffner
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"Mi propósito era destruir la Flota Americana del Pacífico y su base inmediatamente después de la declaración de guerra a fin de acabar con el espíritu combativo de aquel país. Sin embargo, según la radio americana el ataque a Pearl Harbor tuvo efecto 55 minutos antes de que el ultimátum japonés fuese presentado en Washington. Dada la idiosincrasia del pueblo americano no imagino otro acto que pudiera enfurecerlos más. Me temo que no hemos hecho otra cosa que despertar a un gigante dormido y obligarle a tomar una terrible resolución".

Almirante Isoroku Yamamoto (Sô Yamamura) - "Tora! Tora! Tora!" (1970) de Richard Fleischer, Kinji Fukasaku y Toshio Mashuda
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"Sospecho que ha estado matando a judíos ricos. No hay nada de malo en eso, pero por lo visto ha saqueado los cadáveres y se ha quedado con los objetos de valor. La omisión en la entrega de propiedades al Reich conlleva la pena de muerte. Abra esa caja"

General Käutner (Christian Berkel) - "El Libro Negro" (2006) de Paul Verhoeven
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miércoles, 26 de junio de 2013

Furilo's WW II Posts: Fukuryu: Los Buzos Suicidas Japoneses

Los Fukuryu ("dragones agachados", en japonés), fueron unas unidades especiales de buzos suicidas creadas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial por los japoneses, para hacer frente a la proyectada invasión aliada del archipiélago nipón (conocida como Operación Downfall). 


Estaban equipados con un equipo de respiración autónoma formado por dos botellas de aire comprimido (cuya patente al parecer los alemanes habían cedido a Japón). Como hacían recircular el aire, no dejaba una estela de burbujas, y favorecía que el buzo se aproximara a su objetivo sin ser visto. Pero por contra, como recirculaba el aire y lo purificaba mediante carbonato cálcico, si el buzo se sumergía más abajo de 10 metros, acababa respirando ácido y moría en pocos segundos. 


Para que el buzo se mantuviera en el fondo y no flotara, contaba con entre 6 y 9 kilogramos de plomo a modo de lastre. Podían podían permanecer sumergidos a una profundidad de 5 a 7 metros durante un máximo de 6 horas, y avanzar andando por el fondo marino hasta unos 2 kms. aproximadamente. Dentro del casco, el buceador podía beber zumos o alimentos líquidos que llevaba consigo gracias a un tubito. 


Estaban armados con una mina de ataque del Tipo 5, de unos 15 kgs. de explosivo y una cámara hueca que hacía de cámara de flotación, que estaba situada en el extremo de una pértiga de bambú de 5 metros de longitud (fotografía superior). La idea era que cuando los buques y lanchas de desembarco de tropas o vehículos enemigas se aproximasen a las playas de invasión, los buzos se situarían debajo de ellas, colocarían la mina bajo la embarcación con la pértiga y la harían estallar, muriendo con toda seguridad durante el proceso. 


Los Fukuryu o bien, se meterían en el agua caminando desde la playa, o esperarían ocultos entre los restos de un barco naufragado o instalación preparada al efecto, o avanzarían por una cañería oculta, una especie de boca del alcantarillado, que los llevaría a varios cientos de metros mar adentro (ver ilustración sobre estas líneas). Una vez allí, a unos 6 metros de profundidad, un batallón de buzos formaría en 3 líneas (tres compañías de 150 buzos cada una de ellas) separadas entre sí unos 60 metros. Los buzos activarían unas minas convencionales situadas bajo el agua y se apartarían de ellas. Las lanchas de desembarco enemigas procurarían evitar esas minas y se meterían justo donde los esperaban los Fukuryu. Entonces comenzaría el ataque. 


Los Fukuryu tenían que procurar apartarse de los buzos suicidas más próximos, para evitar morir sin querer cuando éstos se suicidaran debajo de un buque enemigo. Se consideraba que había suficiente con mantener unos 50 metros de distancia entre buzo y buzo. Se organizaban en secciones de 6 buzos, 5 secciones por pelotón y 5 pelotones por compañía. Se esperaba que cada uno de ellos pudiese hundir una lancha de desembarco de hasta 950 toneladas. 


En agosto de 1945, los japoneses ya tenían preparados 1.000 trajes de buzo, pero tenían previsto haber acabado 8.000 en septiembre. En octubre, los Fukuryu sumarían unos 6.000 buzos suicidas, entrenados y dispuestos a todo. La 71.ª Unidad de Ataque Especial (en Yokosuka, en la bahía de Tokyo) contaba, al final de la guerra, con dos batallones de buzos a punto y cuatro más entrenándose, y esperaba contar con 4.000 buzos para defender la bahía de Tokyo y las playas de Honshu en otoño. Otra unidad, la 81.ª, pretendía desplegar a 1.000 buzos en Kure y Sasebo. Los planes de la Armada Imperial Japonesa eran muy ambiciosos, pues pretendían que fueran 40.000 los buzos suicidas que defenderían las playas y puertos de Japón antes de final de año.

Finalmente la rendición japonesa en septiembre de 1945 evitó la invasión, por lo que los Fukuryu nunca llegaron a entrar en combate. Sin embargo, muchos de ellos murieron durante los ejercicios de entrenamiento.

Fuentes:

miércoles, 12 de junio de 2013

Furilo's WW II Posts: La Carga de la Caballería Polaca en Krojanty

Probablemente la imagen más famosa y persistentemente recordada en el tiempo de la invasión de Polonia por la Alemania nazi (1 de  septiembre de 1939) es la de un escuadrón de osados jinetes polacos cargando a caballo con sus lanzas y sables contra los panzer alemanes. Todo un símbolo de la desesperación de unas gentes valientes, pero abandonadas a su suerte por las potencias aliadas e impotentes ante una tecnología infinitamente superior. En mi caso, uno de los primeros y más vívidos recuerdos de mi infancia en relación con la Segunda Guerra Mundial, es la lectura de un viejo tebeo de "Hazañas Bélicas" en una de cuyas historias se mostraba este episodio. Si no recuerdo mal, uno de aquellos lanceros polacos, se abalanzaba contra un tanque y antes de caer abatido, liquidaba con su lanza a un tripulante del blindado - creo que uno de los ametralladores (o el conductor, quizás) - tras introducir, en una increíble demostración de puntería su lanza por una de las troneras del carro de combate.


Pues bien, la cuestión es que ese osado y suicida ataque nunca se produjo. Ese heroico episodio es uno de los tantos mitos y leyendas existentes en torno a la Segunda Guerra Mundial. No obstante, ello no parece haber menguado la popularidad de la leyenda, incluso entre algunos historiadores e investigadores supuestamente serios. Según el historiador Steven J. Zaloga, la historia parece tener su origen en los primeros días de la campaña, de la mano de corresponsales de guerra italianos destacados en el frente de Pomerania. Luego fue debidamente engrandecido, embellecido y transformado a su antojo por la poderosa propaganda nazi, siendo más atractivo en cada nueva versión de los hechos. También se ha dicho, de manera bastante insistente, que esa fue la última carga de caballería de la historia en un conflicto armado, a fin de pretender dejar sin argumentos a los defensores de la caballería, para dejar claro que la época del jinete había tocado a su fin, pero eso tampoco es cierto. Así a bote pronto, recuerdo un par de cargas de caballería más durante la Segunda Guerra Mundial - la del Regimiento "Savoia" italiano en Isbuschensky (Rusia) en agosto de 1942 y la del 26th Cavalry Regiment estadounidense en Morong (Filipinas) en febrero de 1942 - y lo cierto es que las unidades de caballería continuaron teniendo un papel importante durante la guerra (precisamente los alemanes las utilizaron a menudo en la lucha antipartisana).


La fuente original está en una escaramuza cerca de la aldea de Krojanty en la tarde del 1 de septiembre de 1939 (es decir, el mismo día de la invasión). El Corredor de Pomerania, (también llamado "corredor polaco")  uno de los principales objetivos de Hitler, ya que garantizaba el acceso al mar Báltico, estaba guardado por varias divisiones polacas de infantería y por la Brigada de Caballería "Pomorska". El área era indefendible, pero esas fuerzas estaban estacionadas ahí para impedir al menos que la Wehrmacht la tomase sin oposición, como había ocurrido en los Sudetes. Al estallar la guerra, esas tropas debían retirarse inmediatamente hacia el sur. Cubriendo el repliegue estaría el coronel Kazimierz Mastalerz (en la fotografía bajo estas líneas) con su 18º Regimiento de Lanceros Ulanos "Pomorskich" y unos regimientos de infantería.


A primera hora del 1 de septiembre, la y 20ª División de Infantería Motorizada del XIX Cuerpo de Ejército alemán al mando del general Heinz Guderian empezaron a presionar a las fuerzas polacas del bosque de Tuchola. La caballería y la infantería consiguieron  contenerlas hasta primera hora de la tarde, pero finalmente se vieron obligadas a retroceder. Al atardecer, estaba amenazado el empalme ferroviario y viario clave que había al otro lado del bosque, así que Mastarlerz ordenó que se rechazara a los alemanes a toda costa. El coronel polaco contaba con su propio regimiento, alguna infantería y las tanquetas de la brigada. Las tanquetas TK eran viejas y estaban muy gastadas, así que fueron dejadas con una parte del regimiento para que sostuvieran las posiciones. Dos escuadrones de lanceros, unos 250 hombres, montaron en sus caballos y empezaron a rodear el flanco germano para atacar por detrás.


A primera hora de la tarde habían localizado un batallón de infantería alemán expuesto en un claro del bosque de Tuchola. Los escuadrones de caballería polacos estaban a unos cientos de metros, por lo que era factible lanzar una carga a sable. En unos instantes, los dos escuadrones habían salido del bosque y caído sobre la atónita infantería enemiga, a la que lograron dispersar causandole unas 20 bajas, sin que los polacos tuvieran apenas pérdidas. Cuando los jinetes se estaban reagrupando, aparecieron en el lugar unos cuantos vehículos blindados ligeros alemanes - probablemente del tipo Schewerer Panzerspähwagen y Leichter Panzerspähwagen - armados con cañones automáticos de 20 mm y ametralladoras, y abrieron fuego de inmediato sobre los jinetes polacos, que totalmente expuestos, empezaron a galopar intentando llegar al abrigo de una colina cercana. El propio coronel Mastarlerz y su estado mayor cayeron muertos, y las bajas fueron terribles (se habla de unos 20 muertos y otros 60 heridos o prisioneros, es decir, los dos escuadrones de la caballería polaca intervinientes en la escaramuza perdieron un tercio de sus jinetes). Sin embargo, gracias a su decidida acción los lanceros consiguieron ganar tiempo para la retirada de dos batallones polacos que estaban siendo atacados en la cercana batalla de Chojnice.


La evidencia de esta matanza fue descubierta al día siguiente por unos corresponsales de guerra italianos, a quienes unos soldados alemanes dijeron que aquello era consecuencia de que los jinetes polacos habían cargado contra los carros de combate. Los alemanes, impresionados por el fuerte y osado ataque, se las arreglaron para transformar una derrota táctica en una victoria propagandística, presentando así el ejército polaco como obsoleto y caduco. Y así nació la leyenda. Lo que ya no interesó tanto resaltar a los nazis fue que esa misma tarde Guderian tuviese que intervenir personalmente para impedir que el comandante de la 20ª División de Infantería Motorizada alemana retirase dicha unidad "frente a una intensa presión de caballería". Semejante presión procedía de ese mismo 18º Regimiento de Lanceros Ulanos, una unidad que había perdido el 60% de sus efectivos en los combates de ese día y cuyo tamaño no era ni el 10% de la unidad alemana a la que estaban empujando.


Los polacos también aceptaron la mentira pues ensalzaba el valor de su caballería, que dicho sea de paso, fueron las unidades del ejército polaco que más problemas dieron a los alemanes en su avance (incluso, llegaron a derrotarles en la batalla de Mokra). Eso sí, los enfrentamientos entre la caballería polaca y las unidades blindadas germanas se produjeron con los jinetes polacos luchando a pie, o atrincherados en posiciones fijas (más el apoyo de tanquetas, blindados y artillería), es decir, como infantería, y utilizando sólo la caballería para desplazarse rápidamente a otros lugares del frente. Pero todos sabemos el gran valor que tienen los símbolos y lo de las lanzas contra los tanques es una imagen muy poderosa sobre un pueblo que fue abandonado a su suerte cuando se vieron atacados por la tiranía y la sinrazón.


Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "El Ejército Polaco" de Stephen J. Zaloga
http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Krojanty
http://www.abc.es/20120831/archivo/abci-caballeria-polaca-contra-tanques-201208301625.html
http://comprenderelayer.wordpress.com/2008/07/26/caballeria-polaca-contra-panzers-alemanes/

miércoles, 29 de mayo de 2013

Furilo's WW II Posts: El Operario Infeliz

El Tercer Reich utilizó como mano de obra para la agricultura, la minería, la construcción o la industria armamentística y otras industrias estratégicas a miles de trabajadores forzados provenientes de los países ocupados (fundamentalmente de los países del Este), así como judíos deportados, prisioneros de guerra, disidentes y desertores.


Así por ejemplo, la llamada Organización Todt,  dependiente de la Wehrmacht y del Ministerio de Armamento nazi y que estaba dedicada a la ingeniería y construcción de infraestructuras tanto civiles como militares a lo largo de toda Alemania y las zonas ocupadas, fue responsable de la esclavitud de más de 1,5 millones de personas para el desarrollo de sus operaciones. Su fuerza e influencia llegó a ser enorme, tal que en 1944 se estima que entre el 25 y el 30% de la producción bélica alemana provenía de fábricas administradas por la organización.


No obstante, y pese a los evidentes beneficios para la Alemania nazi, la utilización de trabajadores forzados en las cadenas de montaje de la industria armamentística, también ofrecía muchas oportunidades de poder realizar sabotajes. Uno de esos sabotajes se produjo en un avión Messerschmitt Me 163 "Komet", un caza alemán de revolucionario diseño propulsado por cohete (en realidad, podría considerarse como un planeador, que usaba su revolucionario medio de propulsión sólo durante unos minutos durante el despegue y el ascenso a gran altura).


Pese a alcanzar los 1.000 km/h y poseer un pesado armamento compuesto por cañones de 30 mm, el Me 163 resultó ser inefectivo debido a la poca duración de su combustible (unos 7 minutos), las dificultades de su producción en serie y a que su manejo era muy peligroso (sobre todo por la tendencia de su motor a hacer explosión en los aterrizajes accidentados, que eran muchos). La guerra terminó antes de que pudiese afectar al curso de la guerra, aunque ciertos expertos opinan que, de haberse puesto en servicio un año antes, podría haber cambiado drásticamente el resultado de la batalla aérea en los cielos alemanes. Otros expertos, sin embargo, consideran que  fue una de las jugadas más desafortunadas de la industria aeronáutica alemana durante la contienda, pues en su desarrollo se dilapidaron esfuerzos necesarios para propuestas más convencionales, y además el aparato resultaba más peligroso para sus propios pilotos que para el enemigo. Solamente fueron fabricados unos 300 ejemplares durante la guerra, que tan sólo lograron derribar 9 aviones aliados.


Pues bien, volviendo al tema que nos ocupaba, os decía que uno de esos sabotajes cometidos por trabajadores forzados se produjo en uno de esos "Komet". En el año 1945, los aliados capturaron uno de estos aparatos y fue enviado a EEUU donde se realizó una inspección a fondo del modelo. Durante el examen del caza, se encontró una pieza de acero preparada para perforar el depósito de combustible en el momento del despegue. En dicha pieza, apareció grabado en francés la siguiente frase: "No soy feliz en mi trabajo".
 
Fuentes:
http://historiassegundaguerramundial.wordpress.com/2012/09/25/infeliz-con-el-messerschmitt/
 http://es.wikipedia.org/wiki/Messerschmitt_Me_163
http://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_Todt

miércoles, 15 de mayo de 2013

Furilo's WW II Posts: Tarán. Los 'Kamikazes' Soviéticos

En las compases iniciales de la Operación Barbarroja, cuando los ejércitos alemanes y sus aliados avanzaban imparables hacia el corazón de Rusia, los mandos de la VVS (siglas de la Voyenno-Vozdushnye Sily, las Fuerzas Aéreas Soviéticas), se vieron obligados a adoptar medidas desesperadas para tratar de frenar a las escuadrillas de la Luftwaffe que, al amparo de su abrumadora superioridad,  bombardeaban objetivos vitales en Moscú y otras ciudades.


De este modo se emitieron órdenes escritas para que los pilotos soviéticos, en caso de haber agotado sus municiones, el combustible o si el aparato sufría cualquier avería o problema,  embistiesen a los aviones atacantes para tratar de derribarlos. Como puede imaginarse, estas directivas suponían, en la mayoría de los casos, una sentencia de muerte para los pilotos soviéticos. Cientos de ellos perdieron la vida cuando estrellaron sus aviones contra los bombarderos alemanes. Estas maniobras cuasi-suicidas fueron las llamadas tácticas Tarán (“ariete” en ruso). Podéis ver las modalidades y forma de ejecutar dichas maniobras aquí.


Los primeros ataques Tarán tuvieron lugar en el primer día de la invasión alemana, ya que, según las cifras oficiales soviéticas, al menos 6 pilotos embistieron a aviones enemigos después de agotar sus municiones, estrellándose contra sus alas y fuselaje. La primera embestida de la guerra fue anunciada de forma concisa por un programa de radio de la capital soviética: “A las 05:15 horas del 22 de junio de 1941, cerca de 200 millas dentro de territorio ruso, el teniente de vuelo Líder Juvenil Leonid Butelin se estrelló contra un bombardero alemán Junkers Ju-88, cortándole la cola con la hélice de su caza”.  Otros 9 bombarderos alemanes fueron abatidos en ataques similares en los meses de julio y agosto. Así por ejemplo, el 2 de julio un Heinkel He-111 que realizaba una misión de reconocimiento fotográfico, fue derribado por un Yakovlev Yak-1 pilotado por el teniente Sergei Goshko, al lograr golpearle en la cola con el ala de su caza. El bombardero alemán derribado transportaba mapas, códigos e información de inteligencia de gran valor. Por su hazaña, Goshko recibió la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética.


A partir de julio Moscú se convirtió en el objetivo principal de los ataques aéreos alemanes. La Luftwaffe contaba para ese propósito con una gran fuerza formada por millares de aviones - incluyendo bombarderos como los Heinkel He-111, Junkers Ju-88 y Dornier Do-215 -. El primer ataque masivo contra la capital soviética fue lanzado en la noche del 22 de julio de 1941, con la participación de 220 bombarderos. Aquella fue la primera de una larga serie de batallas aéreas libradas en los cielos de Moscú en los meses siguientes, ya que entre los meses de julio y diciembre los alemanes lanzaron aproximadamente 120 raids contra la capital rusa. La eficaz defensa antiaérea soviética logró detener la mayor parte de aquellos ataques. Pero fue precisamente en las batallas aéreas en torno a Moscú donde se realizaron la mayor parte de los ataques Tarán de la guerra.


La noche del 6 de agosto tuvo lugar uno de aquellos combates. Aunque los pilotos de las escuadrillas encargadas de la defensa de la capital soviética no tenían experiencia en combate nocturno, al sonido de las alarmas antiaéreas saltaron a las cabinas de sus cazas y comenzaron a despegar en la oscuridad con la orden de interceptar a los bombarderos enemigos. Uno de aquellos cazas era un Polikarpov I-16 pilotado por el teniente Viktor Talalikhin. Volando a 4.500 metros, el piloto soviético divisó un bombardero enemigo Heinkel He-111  abriendo fuego sobre él con las ametralladoras de su caza y alcanzándolo en uno de sus motores. El bombardero alemán, con el motor incendiado, inició una maniobra evasiva, descendiendo y cambiando de rumbo bruscamente, pero no logró deshacerse de Talalikhin, que siguió disparando hasta agotar la munición.


Aunque estaba desarmado, se negó a abandonar a su presa y continuó la persecución. Inesperadamente, una ametralladora del bombardero abrió fuego y alcanzó al piloto ruso en un brazo, pero éste aceleró al máximo y se estrelló contra el He-111, que se precipitó a tierra envuelto en llamas. Pero el caza soviético también comenzó a caer sin control, y Talalikhin tuvo que saltar en paracaídas, acabando en un lago poco profundo de donde fue rescatado por unos campesinos. Aquel fue el primer ataque Tarán nocturno de la guerra. Viktor Talalikhin fue condecorado con la Estrella de Oro de Héroe de la Unión Soviética, y su hazaña fue ampliamente difundida por la prensa y la propaganda soviética (en la imagen superior un sello conmemorativo de su hazaña). En los meses siguientes derribó otros 5 aviones alemanes. Murió el 27 de octubre de 1941, en un combate aéreo librado contra 3 cazas Messerschmitt Bf-109.


En octubre los alemanes realizaron más de 2.000 salidas contra la capital soviética, llegando a bombardear hasta el mismísimo Kremlin. Los ataques Tarán (en la fotografía de arriba un cartel propagandístico alusivo a tales ataques) continuaban sin descanso. Los soviéticos tenían que recurrir incluso a sus aviones más viejos, que no eran rivales para los modernos aparatos alemanes. El 7 de octubre un anticuado biplano Polikarpov R-5 pilotado por el teniente Ivan Denisov embistió frontalmente a un Henschel Hs-129. Ambos aviones se estrellaron, pero el aviador soviético logró sobrevivir saltando en paracaídas. A partir de 1942 la relación de fuerzas en los cielos rusos comenzó a cambiar, y las embestidas de los pilotos soviéticos se hicieron cada vez más esporádicas. El último ataque Tarán en la defensa de Moscú tuvo lugar el 2 de junio de 1943, cuando un MiG-3 pilotado por el teniente Gennady Sirishikov seccionó con su hélice la cola de un bombardero alemán Junkers Ju-88.


Pero la capital rusa no fue el único frente en el que los soviéticos recurrieron a las embestidas. En Murmansk, en el ártico ruso, el piloto Alexei Khlobystov reclamó el derribo de dos aviones alemanes (un Bf-109 y un Bf-110) en ataques Tarán el mismo día, el 8 de abril de 1942, y otro más (otro Bf-109) el 14 de mayo. Pero este último, en el que además perdió su avión, un Curtiss P-40 'Warhawk' de fabricación estadounidense (en la imagen sobre este párrafo en la que Khlobystov muestra su destrozado fuselaje tras realizar unos de esos ataques), es como mínimo dudoso, ya que ese día los alemanes no sufrieron ninguna pérdida en el sector en el que se encontraba el piloto soviético.


Oficialmente, las órdenes rusas de ataques en embestida cesaron en septiembre de 1944. Para entonces los pilotos soviéticos dominaban los cielos y pocos aviones de la Luftwaffe se aventuraban fuera del territorio aún ocupado por los alemanes. No obstante, se siguieron dando casos aislados prácticamente hasta el final de la guerra. Así, el 18 de marzo de 1945 Piotr Kozachenko (en la imagen superior), Héroe de la Unión Soviética con 12 derribos, fue alcanzado por un avión enemigo mientras escoltaba a unos bombarderos Petlyakov PE-2. El último mensaje que envió por radio fue: "Me han dado, voy a efectuar un Tarán". No se sabe si tuvo éxito.


Las órdenes soviéticas de embestir a los aviones enemigos no se hicieron públicas hasta tres décadas después del fin de la guerra. Sin embargo, no eran un secreto. Muchos de aquellos pilotos se convirtieron en héroes, recibieron las más altas condecoraciones, y en ocasiones fueron entrevistados por la prensa. Algunas de sus hazañas fueron conocidas incluso en Estados Unidos a través de la revista Life. Y por supuesto en Alemania. Las tripulaciones de la Luftwaffe que eran destinadas al frente oriental pronto comprobaban que los rumores que circulaban sobre las tácticas cuasi-suicidas soviéticas eran ciertas.


Se suponía que los ataques Tarán eran un recurso de última instancia para los pilotos rusos. En las primeras semanas y meses de la invasión la VVS no era rival para la todopoderosa aviación nazi. Generalmente los aviones alemanes eran tecnológicamente superiores y sus pilotos tenían la ventaja de contar ya con una importante experiencia en combate. Las directivas de guerra soviéticas especificaban cuándo tenían que recurrir sus pilotos a estas embestidas. Por ejemplo, una directiva dirigida a los pilotos del 6 º Cuerpo Aéreo, a cargo de la defensa de Moscú, explicaba: “Si las ametralladoras se encasquillan, si los cartuchos se gastan antes de tiempo, si el enemigo se dirige contra un objetivo de importancia para el Estado, se deberá atacar y destruir al enemigo con una embestida”. Según esta directiva, los pilotos no eran enviados a misiones suicidas: “Embestir al enemigo es un acto de supremo heroísmo y valentía, pero no es un acto de autosacrificio”. Y añadía: “El piloto debe saber cómo embestir”, una afirmación que era seguida por cuatro páginas en las que se explicaban las distintas técnicas de embestida.


En palabras del Mariscal Jefe de la Fuerza Aérea Soviética, Alexander Novikov (en la fotografía de aquí arriba) “cualquier técnica de combate aéreo exige valentía, coraje y habilidad por parte del piloto. Pero un ataque Taràn exige incalculablemente más a un piloto. El Tarán precisa, en primer lugar, de disposición para el sacrificio. Es una prueba de lealtad al pueblo, a los ideales de la Patria”. También defendía la importancia de las embestidas en un sentido puramente táctico. Como explicó después de la guerra: “El miedo de los pilotos enemigos a nuestras embestidas dio a los nuestros muchas ventajas, como mayores posibilidades de maniobra, y ayudó a impulsar su creciente superioridad en tácticas de combate aéreo”. El as soviético Alexander Pokryshkin (en la fotografía bajo este párrafo), que derribó oficialmente 59 aviones y terminó la guerra como mariscal del aire, también defendió las tácticas Tarán: “Un ataque de embestida es un arma para pilotos con nervios de acero. En la defensa de Moscú, este método fue justamente necesario. A distancias cortas, detrás de la cola de un bombardero enemigo, nuestro caza era invulnerable. Se metía en la zona muerta de fuego enemigo, se acercaba más y le seccionaba una parte de la cola o de un ala”. 


Los que sobrevivieron a los ataques Tarán al comienzo de la guerra pudieron enseñar más tarde a otros pilotos sus tácticas de embestida. Pero un número imposible de calcular no tuvo esa suerte. En los informes oficiales se explicaba que los pilotos sobrevivían si eran capaces de saltar en paracaídas o si se las arreglaban para aterrizar con sus cazas dañados, aunque no se mencionaba que en muchas ocasiones los aviones eran incontrolables después de la colisión con el aparato enemigo y en la mayoría de los casos estaban condenados. Según las cifras oficiales “únicamente” murió el 37% de los pilotos que efectuaron un ataque Tarán. Hubo incluso casos de pilotos que realizaron varias embestidas en el transcurso de un mismo combate aéreo y sobrevivieron para contarlo.

Fuentes:

http://nonsei2gm.blogspot.com.es/2012/12/taran.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Tar%C3%A1n
http://www.forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=3499
http://www.halconesrojos.com/articulos/taran/taran.htm

miércoles, 1 de mayo de 2013

Furilo's WW II Posts: La Infame Brigada SS "Dirlewanger"

Las matanzas perpetradas por las Waffen-SS en el frente oriental fueron de una brutalidad extrema, pero hubo una unidad cuyos excesos lograrían incluso escandalizar al cuartel general de Hitler: la SS Sturmbrigade "Dirlewanger". La extrema barbarie y depravación de esta unidad de las SS sólo fue comparable a la del R.O.N.A. de Bronislav Kaminski (también conocida como "Brigada Kaminski").


Sus orígenes están en una estrambótica sugerencia que le hicieron a Hitler, en el sentido de que una unidad formada con cazadores furtivos convictos tendría los conocimientos de la vida al aire libre idóneos para la lucha antipartisana. El dictador nazi aprobó la idea, y el 15 de junio de 1940 se formó una pequeña compañía penitenciaria llamada "Mando de Furtivos Oranienburg", constituida por criminales civiles y militares comunes (no presos políticos) de toda ralea reclutados en varias prisiones y campos de concentración. En septiembre, con unos 300 efectivos, recibió material de la SS-Totenkopfverbände y fue rebautizada como "Batallón Especial de las SS Dirlewanger", llamado así por el comandante al que se le había encargado su formación, el SS-Oberführer Oskar Dirlewanger.


Nacido en la ciudad bávara de Würzburgo en 1895, este infame tipejo (la prueba evidente de que la cara es el espejo del alma, como se puede observar en la fotografía de aquí arriba) había luchado en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido y condecorado. Luego se doctoró en Ciencias Políticas, y en 1923 se afilió al NSDAP. Aunque trabajaba como maestro, era un completo degenerado, dado a la bebida y a los escándalos. Los historiadores e investigadores coinciden en describirlo como un asesino psicópata, sádico, pedófilo y con tendencias necrófilas.  Así, Chris Bishop, lo define como "el hombre más malvado de las SS", mientras que de acuerdo con Timothy Snyder, "en todos los teatros de operaciones de la Segunda Guerra Mundial, muy pocos pudieron rivalizar en crueldad con Oskar Dirlewanger". Lo que viene a ser un grandísimohijodelagranputa de marca mayor, vamos.


En 1934 fue condenado a dos años de cárcel por violar a una menor de 14 años, perdiendo su trabajo, su título de doctor, sus condecoraciones honores militares y siendo además expulsado del Partido Nazi. Reincidió a las primeras de cambio en cuanto salió en libertad, siendo acusado de cargos similares y fue enviado a un campo de concentración. Sin embargo, contaba con la protección de un antiguo camarada de la Gran Guerra y del Freikorps ahora muy bien situado, el jefe de reclutamiento de las SS, el SS-Obergruppenführer Gottlob Berger (que además era íntimo amigo de Heinrich Himmler), quien salió en su rescate, logró que lo reinstauraran en la reserva de las SS y le envió a España a luchar en las filas de la Legión Condor, donde permaneció entre 1936-1939. Después, Berger (en la fotografía sobre éste párrafo) le consiguió que fuese nombrado Obersturmführer (teniente) en las Waffen-SS. Igualmente, consiguió que fuera readmitido en el NSDAP, le fuera devuelto su título de doctor, así como la autorización para formar esa unidad de "furtivos" en Oranienburg, el cuartel general de la SS-Totenkopfverbände.


En octubre de 1940, la unidad fue enviada a la Polonia ocupada para tareas de seguridad; los informes de atrocidades empezaron casi de inmediato y continuaron durante todo 1941, año en que la unidad fue empleada para luchar contra los partisanos. El batallón convirtió la ciudad polaca de Lublin en habitual escenario de saqueos, incendios, asesinatos, violaciones y atrocidades sin límite. Cientos de aldeas y poblados fueron incendiadas y sus habitantes aniquilados. Entre las barbaridades cometidas por la chusma de Dirlewanger - quien al parecer se paseaba con su mascota, un pequeño primate, sobre los hombros, mientras dirigía sus matanzas - estaba inyectar estricnina a sus víctimas femeninas, tras haberlas desnudado y golpeado previamente, y observarlas, junto a sus oficiales, convulsionar hasta la muerte como simple entretenimiento. Los informes sobre su lucro personal y las barbaridades cometidas en Polonia incluso atrajeron la atención de un fiscal de las SS, Conrad Morgen, que inició una investigación sobre sus siniestras actividades, pero su amistad con Gottlob Berger, le protegió incluso del SS-Obergruppenführer Friedich Krüger, jefe superior de las SS y la Policía en Polonia.



Así que, gracias a sus amigos de alto rango, Dirlewanger y su banda de criminales - ahora un "Regimiento Especial de las SS" - fueron transferidos a Bielorrusia en enero de 1942. Nada más llegar se pusieron a reclutar personal local para las operaciones contra los partisanos, en las que serían empleados exclusivamente hasta noviembre de 1943, cimentando la bárbara y cruel reputación que traían de Polonia. Se estima que el regimiento asesinó al menos a 30.000 civiles durante su estancia en Bielorrusia, aunque otras estimaciones hablan de 120.000 muertos y 200 aldeas incendiadas. Parece ser que el modus operandi preferido de estos malnacidos (algunos de cuyos miembros parece ser que se ocultaban bajo máscaras, como se puede ver en la imagen bajo este párrafo) era entrar en los pueblos, reunir a todos sus habitantes y encerrarlos en un granero, para después incendiarlo, acribillando con  ametralladoras a todo aquel que tratara de escapar de las llamas y el humo. También utilizaron a civiles como escudos humanos o los hacían caminar sobre campos minados.


Pese a su pésima notoriedad, la unidad fue expandida a dos batallones en agosto de 1942, y Dirlewanger, "para más inri", fue condecorado por su "valor", en mayo y octubre. En mayo de 1943, la unidad fue autorizada a llevar parches de cuello y divisas de empleo (algo insólito en unidades penitenciarias). El concepto original de ser una formación de cazadores furtivos había desaparecido para siempre: ahora se aceptaba a granujas de todo pelaje y de la peor calaña - psicópatas, violadores, asesinos... bien fueran alemanes o extranjeros, militares o civiles - y en marzo de 1943 se ofreció el servicio en la unidad como medio de redimir y conmutar penas. Con semejante personal entre sus filas no es raro que llegase a haber tiroteos entre "soldados" rusos y lituanos, teniéndose que imponer la disciplina por los métodos más brutales, incluso con los oficiales. En ocasiones, las operaciones antiguerrilla a gran escala costaron a la unidad muchas bajas (unas 300 entre febrero y agosto de 1943), y se autorizó la formación de un tercer batallón.


Entre noviembre y diciembre de 1943, el regimiento se vio en primera línea de fuego, encuadrado en el Grupo de Ejércitos Centro, y padeció todavía más bajas, quedando reducido a 260 hombres. Dirlewanger fue nuevamente "recompensado" con la Cruz Alemana en Oro, la segunda condecoración en importancia después de la Cruz de Caballero. Su regimiento de presidiarios fue reconstituido a primeros de 1944 con convictos sacados de los penales militares alemanes y para febrero tenía 1.200 hombres, a los que se sumaron otros 800 en abril. A las misiones contra los partisanos en Bielorrusia, en mayo y junio, siguieron combates de retaguardia durante la retirada a Polonia en julio, a resultas de la Operación Bagration del Ejército Rojo.


En agosto de 1944, como había sucedido con los renegados rusos de Kaminski, los incontrolables convictos de Dirlewanger escalaron las más altas cumbres de la abyección cuando fueron requeridos para aplastar la sublevación de Varsovia. Participaron en la masacre de Wola, en la que, en tan sólo 2 días, al menos 40.000 civiles fueron asesinados. En ese distrito de la capital polaca, quemaron tres hospitales con sus pacientes dentro, mientras que a las enfermeras, las golpearon y violaron brutalmente, ahorcándolas después desnudas, junto a los médicos y doctores. Completamente borrachos se abrieron paso por la Ciudad Vieja bebiendo, violando y asesinando, ensañándose con combatientes y civiles por igual, sin distinciones de edad o sexo. Irrumpieron en otro hospital en el que los pacientes fueron acribillados y abrasados con lanzallamas y las enfermeras, violadas y asesinadas. La "Brigada Dirlewanger" quemó vivos a prisioneros (incluso menores de edad) - se dice, que a veces les cortaban los brazos, los empapaban de gasolina y tras prenderles fuego, se divertían viéndolos correr por las calles de Varsovia -, violó a niños, empalaban bebés con bayonetas o los tiraban por las ventanas, colgaban a mujeres en los balcones de las casas.... Se dijo que un oficial de estado mayor enviado a llevar a Dirlewanger ante el general en jefe de la operación, el SS-Obergruppenführer Von dem Bach-Zelewski, fue despachado a punta de pistola. Al menos otros 30.000 civiles fueron masacrados en la Ciudad Vieja. Pero, a diferencia de Kaminski, Dirlewanger no fue ejecutado por sus atrocidades, sino que le fue concedida la Cruz de Caballero.


A finales de agosto estalló una revuelta en Eslovaquia; en septiembre, Berger fue nombrado jefe superior de las SS y la Policía en ese territorio, y en octubre logró que le transfiriesen la unidad de su protegido. El regimiento de Dirlewanger (debilitado por los ataques aéreos de camino a Eslovaquia) entró en combate contra los rebeldes eslovacos en Biely Potok, Liptovska Osada y Treicy y, aunque tuvo éxito, empezó a sufrir deserciones. En noviembre de 1944, se permitió que algunos de sus miembros pudiesen pasar a otras unidades de las Waffen-SS, al tiempo que el regimiento fue convertido en una brigada mediante la incorporación de más criminales.


En febrero de 1945, mientras estaba estacionada en Hungría, la unidad fue rebautizada "36. Waffen Grenadier Division der SS", aunque en realidad nunca tuvo los efectivos, ni de lejos, para ser una división. Ese mes, Dirlewanger regresó a Alemania para someterse a tratamiento hospitalario y fue sustituido por Fritz Schmedes. La división se vino abajo durante la ofensiva soviética de primavera, en abril de 1945, y muchos hombres desertaron antes de quedar atrapados en la Bolsa de Halbe. El 29 de abril, algunos elementos de la división fueron capturados por los soviéticos al sureste de Berlín, y pasados por las armas de forma sumaria. Unos pocos lograron entregarse a las fuerzas estadounidenses.


Cuando acabó la guerra, los franceses detuvieron a Dirlewanger en Altshausen (Alemania), mientras vestía con ropas de civil y se ocultaba bajo una identidad falsa. Al parecer, lo entregaron a unos soldados polacos, quienes, al descubrir su identidad, le dieron a probar de su propia medicina: lo torturaron durante varios días y acabaron a golpes con su miserable vida en torno al 4-5 de junio de 1945. Aunque corrieron muchos rumores acerca de su suerte - se pensó que había conseguido huir - el análisis de sus restos en 1960 confirmó su muerte.

Fuentes:

Osprey: Soldados de la II Guerra Mundial: "Las Legiones de Voluntarios y otras Divisiones de las SS: de la 24ª a la 38ª" de Gordon Williamson
http://en.wikipedia.org/wiki/Oskar_Dirlewanger
"10 Villanos de la II Guerra Mundial" por Jesús Hernández. Revista "Muy Historia" nº 45