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miércoles, 10 de julio de 2013

Reseña Concierto: The Delta Saints

El pasado martes 2 de julio tuve la fortuna de asistir al extraordinario concierto que The Delta Saints ofrecieron en la sala La Ley Seca de la capital aragonesa. Un concierto de esos que recordaré toda mi vida, de los que podrían entrar sin problemas a formar parte de mi particular top ten, y de los que sales con una sonrisa de plena satisfacción en la boca y con la sensación de haber visto en directo a unos tipos llamados a hacer cosas muy grandes dentro de la música y a los que probablemente no volverás a ver en salas de aforo tan reducido. Y todo por el módico, por no decir irrisorio precio de 8€. 


En una abarrotada sala, en la que ya no cabía ni un alfiler (tampoco es que quepan muchos, la verdad), apiñados como piojos en costura en las primeras filas, pude ver desenvolverse en el escenario a la joven banda de Nashville, Tennessee, como si estuviera en su local de ensayo o en una localidad VIP. La Ley Seca es una sala diminuta, eso sí - su aforo no creo que llegue a las 100 personas - pero ya quisieran muchas otras tener ese sonido (al final del concierto, el propietario nos decía, que su prioridad siempre había sido invertir en eso, y la verdad es que ha aprovechado y rentabilizado a las mil maravillas cada euro gastado, pues el sonido es de auténtico lujo). Pero vayamos al lío. 


Mi amigo Álvaro, al hilo de su proyectada extensa gira por tierras españolas, con nada menos que 19 conciertos, me habló en su día, de esta prometedora banda, que tenía una gran reputación en directo. Me recomendó su primer largo, "Death Letter Jubilee" (2012), así como sus dos anteriores EP's, "Bird Called Angola" y "Pray On". Me puse manos a la obra a escuchar sus discos, y me gustó su música de profundas raíces norteamericanas: rock sureño, blues, soul y algo de funk. Un magnífico vocalista, Ben Ringel, capaz de sonar afectado y tenue un momento y potente y desgarrador al siguiente, con una virtuosa banda y esa omnipresente y magnética armónica, a cargo de Stephen Hanner. No es que hagan nada nuevo - tampoco los Black Crowes y ahí los tenéis -, pero lo hacen rematadamente bien, su música suena tremendamente fresca y a la vez desprende un enorme respeto por los clásicos.


Eso sí, todo eso, como digo altamente recomendable, queda empequeñecido por el directo de estos fulanos, donde sus canciones toman una dimensión estratosférica. Leí en una reseña de este concierto, no recuerdo en qué blog, que el compañero en cuestión se planteaba un dilema tras ver tocar a The Delta Saints: durante un tiempo no podría escuchar sus discos porque le sabrían a poco, pues el estudio no hace justicia a esta banda. Comparto y suscribo íntegramente tal afirmación. Y eso que poco antes de entrar en la sala, Álvaro me dio una mala noticia, el encargado de la armónica no participaba en esta gira por problemas de salud y había sido sustituido por un teclista (Nate Kremer), que me hizo temer lo peor, pues el sonido de ese instrumento se me antoja fundamental en esta banda. Sin embargo, la tremenda descarga que ofrecieron sobre el escenario estos jovenzuelos, nos hizo pronto olvidar la ausencia de la armónica, y no sólo no se le echó en falta, sino que con el teclado, exploraron nuevos territorios y los temas alcanzaron una dimensión y unos matices hasta entonces desconocidos.


Abrieron el concierto con la magnífica "Liar", el primer corte de su excelente primer largo, y desde entonces nos atraparon hasta el final del show con su virtuosismo, sobriedad y compacto sonido sobre las tablas, pero a su vez, su  contagiosa energía, frescura, sencillez y actitud 100% rockera. Un lujazo de banda con la que además tras el show pudimos charlar brevemente y hacernos fotos con ellos. Durante su pletórico show fueron desgranando temas incluidos en sus trabajos como "Boogie", "Chicago", "Company of Thieves", "Voodoo Walk" "Pray On", "Jericho", el sugerente ritmo de "Drink it slow", las rockeras "Death Letter Jubilee" o "The Devil's Creek", la vibrante "Bird Called Angola", así como algún tema inédito, "Cigarette", o una impagable versión a ritmo de desgarrador blues del "Crazy" de Gnars Barkley - simple y llanamente acojonante -, para finalizar tras una hora y media larga de actuación con una de sus primeras canciones, "Momma", coreada por toda la sala. Vuestro tito Furi grabó, como pudo, porque la capacidad de maniobra dentro de la atestada sala era nula, un par de temas, que he subido a youtube y que aquí (arriba y abajo de este párrafo) os dejo. La imagen es una puta basura, pero el sonido creo que es bastante decente y os podéis hacer una idea de cómo fue la cosa.


La gira por nuestro país sigue hasta mediados de este mes, así que si pasan por vuestra ciudad, o por alguna localidad próxima, no os podéis perder a estos chicos. El que avisa no es traidor. Seguro que no os decepcionan.

viernes, 19 de abril de 2013

Reseña Concierto: M-Clan (by Talibán)


¡Hola amigos y seguidores de TMCAF!! (si es que todavía queda alguno...)! Sí lo sé. Llevo desaparecido de la faz de la red for a very long long time. Os pido mil disculpas, pero he estado demasiado atareado y además, mi ordenador estaba dando los últimos estertores y tratar de publicar cualquier entrada, por pequeña que fuera, se convertía en un auténtico suplicio (y lo mismo digo para tratar de comentar o participar en los blogs que frecuento). Ahora que dispongo de un flamante equipo nuevo, ya es hora de ponerse en marcha de nuevo. Pero tampoco vayamos a volvernos locos, iremos poco a poco y sin prisa, que uno ya tiene una edad y se cansa. De momento, y aprovechando que el amigo Talibán tuvo la gentileza de enviarme una crónica del concierto que los murcianos M-Clan ofrecieron en Zaragoza meses atrás, aquí os la dejo (antes de que me retire el saludo y maldiga mi alma por tanto retraso). Aquí la tenéis:

UNA APUESTA POR EL ROCK


"Vuelvo a ejercer con sumo gusto de corresponsal a las órdenes de Mr. Furilo y cómo no, se trata de un concierto de M Clan. Aunque estuvieron no hace mucho en la capital aragonesa para las fiestas del Pilar (actuación que por supuesto tampoco nos perdimos y en la que no tocaron canciones de su más reciente trabajo, al no estar publicado), el viernes uno de marzo en una casi llena Sala Oasis nos volvimos a presentar, como siempre muy bien acompañado por mi mujer, los fieles seguidores de la banda murciana en la gira de presentación de su último disco "Arenas Movedizas". Parto de la base de que éste trabajo discográfico es, para un humilde servidor, ligeramente inferior al maravilloso "Para no ver el final" lo cual no quiere decir que sea en absoluto un mal álbum.


Con un pequeño retraso hicieron acto de presencia una “versión” más rockera de M Clan, quiere esto decir que en esta gira han prescindido tanto de metales como, lo más sorprendente, de teclados. Con este cambio, debido seguramente a la crisis que también ha afectado a la cultura en general por la subida del IVA, han perdido en directo cierto sonido sureño y en cambio han ganado en músculo rockero. Comenzaron con dos canciones nuevas, "Arenas movedizas" y "Rock and Roll del siglo XXI" (deudora del gran Miguel Ríos) y, siempre insisto en esta cuestión, por más que siempre se agradece verlos en grandes recintos ante multitudes, es una gozada poder observarles a dos metros viendo como caen las gotas de sudor por sus sonrientes caras.


Siguieron con las buenísimas "Para no ver el final" y "Basta de blues" (en su comienzo Tarque dedicó unas “bonitas” palabras a la madre de nuestro Presidente de Gobierno), luego vino el primer single de "Arenas movedizas" que es "Escucha mi voz" y a continuación la imprescindible "Perdido en la ciudad". Hay que tener en cuenta que en esta gira, Tarque y Ruiperez (líderes indiscutibles de la banda) apenas han incluido canciones de sus primeros cinco discos, basando el repertorio casi exclusivamente en su última trilogía de elepés. Tan seguro están de su evolución musical que esa noche dejaron fuera del repertorio a "Carolina" (y la verdad que a la mayoría del público poco nos importó). A continuación vino la emocionante "Roto por dentro" seguida de una de mis canciones preferidas de Arenas que es "Noche de aullidos" (brutal su riff “acedeciano”) y "Ritual", en cuyo final el Maestro Tarque puso al respetable con los pelos de punta con una exhibición a la armónica.


La celebración continúa con "Las calles están ardiendo", canción ideal para que el magnífico cantante haga un breve pero intenso prólogo haciendo referencia a la pésima situación económica en la que estamos sumidos gracias a una incompetente e inepta clase política y "Maggie despierta". En este punto de la actuación es cuando Carlos Tarque despliega todavía más todo su carisma y saber estar encima de un escenario, se bajó a cantar entre el público y llegó a la barra de enfrente dándole tiempo de subirse y pedirle un cubata a la alucinada camarera. Aún pecando de redundante, es un lujo para cualquiera que tenga un mínimo de oído musical, poder escuchar a la mejor VOZ del rock nacional. Ni los años, ni el tabaco o el alcohol hacen mella en la rasgada y privilegiada garganta del chileno-murciano y si, a sus excepcionales aullidos unimos su actitud y talento sobre las tablas, tenemos la fiesta completa. Ahora es tiempo de “cerrar” el concierto con la coreada "Llamando a la tierra", seguida de "Para decirte adiós" (otro de los momentos álgidos de Arenas) y la especialmente rockera (por la comentada ausencia de metales) "Calle sin luz".



Despedida de la banda y vuelta con un primer bis compuesto por el blues "Nadie se acordará de ti" y "Pasos de Equilibrista". El que haya visto algún concierto de M Clan en estos tres últimos años, conocerá la delicia de homenaje que hacen a los Who con un "Baba O’Riley"  que no desmerece en absoluto al original y en el todos los integrantes de la banda se lucen con sus instrumentos. El segundo y último bis comienza con una conmovedora "Miedo" en la que todos los asistentes gritan a pleno pulmón su estribillo y la actuación se acaba con la festiva "Quédate a dormir".


El estado actual del grupo en vivo se puede resumir en una especie de rejuvenecimiento musical aportado por la espléndida base rítmica (increíble lo bien que sonaba la batería en todo el recital) y unas poderosas guitarras que hacen inclinar el sonido de la banda a un rock no tan soul como en el estudio pero más sólido y potente. Si a todo esto le sumamos a un cantante con un nivel vocal y escénico estratosférico, tenemos lo que representa a día de hoy M Clan."

lunes, 19 de septiembre de 2011

Reseña Cómic: Los Muertos Vivientes #14: "Sin Salida"

El mamonazo de Robert Kirkman la ha vuelto a liar parda. Nos ha vuelto a dejar sin aliento, con la boca abierta y deseando (como siempre, pero esta vez más que nunca incluso) que llegue cuanto antes la siguiente entrega. Y es que el decimocuarto tomo de "Los Muertos Vivientes", que lleva por título "Sin Salida", vuelve a ser sencillamente antológico.

Hace tiempo que vengo leyendo y oyendo que la colección se ha estancado, que repite esquemas, que la evolución y desarrollo de los personajes (salvo contadas excepciones, como pueda ser el caso de Rick y su hijo, Carl) también se ha frenado en seco y que el bueno de Robert Kirkman debería no marear más la perdiz y pensar en cerrar la colección dignamente con un final a la altura de esta joya del cómic.

Quizás sea cierto todo eso. Seguramente algo de razón no les falta a quienes realizan tales afirmaciones. Pero si el guionista nos sigue ofreciendo tomos como este, por mi puede seguir con la colección hasta el infinito y más allá. No me hagáis caso, es una exageración. Yo también pienso que la colección debe tener un punto y final, pero mientras me siga divirtiendo, sorprendiendo y noqueándome con su ritmo frenético, sus acojonantes giros narrativos y su magnífico catálogo de personajes, no voy a ser yo quien me queje porque ese final se estire o se alargue un poquito más de la cuenta. En fin, que tampoco tengo mucha prisa en que esto termine si el nivel se sigue manteniendo.

En "Sin Salida" nuestros sufridos protagonistas deben hacer frente a una horda de zombis del cagarse que amenaza la zona residencial que se había convertido en su refugio. Como ya ocurriera en el mítico tomo nº 8 (con el que son evidentes los paralelismos), aquí también hay una larga lista de bajas - los que siguen esta colección ya saben que no puedes encariñarte de ningún personaje, pues nadie está libre de irse a criar malvas cuando menos te lo esperas -, dilemas morales difíciles y decisiones desesperadas, escenas duras y dramáticas, acción y suspense a raudales (los dos últimos números de los 6 que recopila el tomo, son totalmente adrenalíticos y no dan respiro al lector), un momentazo a doble página totalmente desencajamandíbulas y un final (como no podía ser menos) que te deja con ganas de chutarte en vena cuanto antes una nueva dosis de TWD (la nueva droga de este milenio, amigos). En resumen, y parafraseando al amigo Jero de "El abismo te devuelve la mirada", este tomo me ha vuelto a poner la piel gallinácea.

En multitud de ocasiones he cantado por este blog las bondades y virtudes de éste cómic. Pienso seguir haciéndolo (mientras el bueno de Kirkman no me quite motivos para ello). No dejaré de recomendar esta serie a todo bicho viviente, sea aficionado o no al cómic, porque es una auténtica obra maestra que nadie debería perderse. Como decía aquel castizo anuncio de pipas, no puedes dejar este mundo / sin leer este cómic sobre un apocalíptico mundo (toma ripio cutre...)

P.D. Por cierto, aquí podéis ver una nueva promo de la segunda temporada de la adaptación televisiva del cómic que la cadena AMC ha dado a conocer recientemente.

martes, 13 de septiembre de 2011

Reseña Cómic: "The Boys Vol. 1"

No entraba en mis planes acercarme al cómic de Garth Ennis y Darick Robertson. ¿La razón? Muy sencilla. Sabía perfectamente lo que me iba a encontrar - al Ennis "sobreactuado" y con el modo enfant terrible activado y a plena potencia - y lo cierto es que no me apetecía nada en absoluto. Sin embargo, mi amigo Álvaro me prestó este primer volumen y aprovechando un rato de tiempo libre que tenía me lo leí de una sentada.

Y debo decir que no andaba nada desencaminado en mis augurios, porque en "The Boys" el guionista irlandés da rienda suelta a todos sus excesos, sus salidas de tono y ganas de provocar y crear polémica. El creador de "Predicador" nos muestra en "The Boys" su lado más cafre, burro y salvaje: sangre y violencia gratuita, miembros amputados y demás casquería, humor negro, tacos y palabras malsonantes, sexo explícito, orgías, drogas y todo tipo de vicios que se puedan imaginar pueblan las páginas de este tebeo en el que Ennis canaliza su indisimulado odio hacia el género superheroico mostrándonos a los superpoderosos como unos auténticos hijos de perra. Los superhéroes de "The Boys" no buscan un mundo mejor ni proteger a los indefensos y a los débiles. El resto de los mortales, a quien consideran chusma y seres inferiores, les importan un carajo - no tienen ningún problema en causar "daños colaterales" con sus peleas - y únicamente buscan su propio beneficio, engordar sus cuentas corrientes y lanzarse a todo tipo de vicios y depravaciones sexuales, siempre, eso sí, preocupados de las apariencias y de mostrar al mundo una cara amable y respetable.

Para controlar (y llegado el caso, eliminar) a todos aquellos superhéroes que se pasen de la raya y supongan un grave peligro para la sociedad, están The Boys, una organización secreta gubernamental de lo más bizarra (y que también cuentan con superpoderes) liderada por El Carnicero e integrada por El Francés, La Hembra, Leche Materna y la nueva incorporación del grupo, el inocente Wee Hughie - cuya novia fue uno de esos daños colaterales a que antes hacía referencia -, que no es sino un perfecto sosías del personaje que Simon Pegg interpretaba en "Shawn of the Dead" (aquí conocida como "Zombies Party").

Este argumento, que a priori, podría ser interesante - siempre que el polémico guionista se hubiera contenido y hubiera dosificado sus burradas en favor de la historia, como por ejemplo si hizo en obras como "War Stories", "Predicador", "Hellblazer" o "Crossed" - se queda en una sucesión de animaladas y bromas soeces y de dudoso gusto. Lo que podía ser una ácida y mordaz visión del género superheroico, e incluso, si me apuráis, del nuevo orden mundial surgido tras el 11-S, se queda en una mera astracanada que no conduce a ninguna parte. Ignoro si los sucesivos volúmenes mantienen esta línea (mucho me temo, que incluso la superarán en barrabasadas), pero lo cierto es que tampoco es que tenga mucho interés en leer más tomos de esta serie.

Mentiría si dijera que no me he echado alguna risa con este primer volumen de "The Boys", pero creo que estoy muy mayor para cosas como esta. Quizás si tuviera 15 o 16 años, el cómic de Ennis y Robertson me parecería la hostia en vinagre, pero ya peino canas en sitios de mi cuerpo que nunca hubiera imaginado, y prefiero quedarme con cosas como "Powers" de Bendis y Avon Oeming o "X-Statix", de Milligan y Allred, que abordan una temática similar y tienen muchísima más enjundia.

En definitiva, un tebeo más que olvidable. Me voy a leer el último volumen de "Los Muertos Vivientes", que ya tengo en mis manos y que seguro que si merece la pena. Ya os contaré

miércoles, 15 de junio de 2011

Reseña: "Sons Of Anarchy" (1ª Temporada)

Por fin. Ha sido a trompicones y viendo sus 13 capítulos de ciento a viento, pero finalmente he conseguido terminar la primera temporada de Sons Of Anarchy (aún me pregunto como, pues el trabajo y mis retoños ocupan prácticamente todo mi tiempo, y el poco que me queda libre lo dedico fundamentalmente a mis blogs).

"Sons Of Anarchy" ("Hijos de la Anarquía" en cristiano) es una serie creada por Kurt Sutter - responsable de la magnífica "The Shield" - para la cadena de televisión FX, que cuenta las andanzas y trapicheos (centrados en el tráfico de armas, extorsión, sobornos, asesinatos y cualquier otro negocio ilegal que se pueda imaginar) del club de moteros SAMCRO (acrónimo de Sons of Anarchy Motorcycle Club, Redwood Original), dueños y señores del pueblo ficticio de Charming (California), y a quienes lidera Clay Morrow, interpretado con su solvencia habitual por el gran Ron Perlman.
Sin embargo, quien carga con el peso narrativo a lo largo de la serie es el joven Jackson "Jax" Teller (Charlie Hunnam), quien ama las motos, el club y el estilo de vida motero, pero a partir de su reciente paternidad y tras encontrar por casualidad unas memorias escritas por su padre (miembro fundador de SAMCRO fallecido en extrañas circunstancias) comienza a plantearse la naturaleza del club y empieza a cuestionar los métodos utilizados por el club y las decisiones tomadas por su presidente.

La serie tiene un comienzo algo flojo y tibio, pero poco a poco va ganando en intensidad narrativa con el avance de la misma, terminando por todo lo alto en un gran (y trágico) clímax final que te hace desear comenzar el visionado de su segunda temporada sin más dilación. Las similitudes con "The Shield" creo son bastante evidentes. Como en aquella, en "Sons Of Anarchy" Kurt Sutter - quien por cierto interpreta a uno de los moteros, 'Otto' Delaney, que se encuentra cumpliendo condena en prisión - también nos habla de la importancia de la familia, la amistad y la camaradería, el respeto y la fidelidad al grupo ante cualquier circunstancia y con todos los medios (legales o ilegales) que existan al alcance, la figura de un firme líder dispuesto a todo por mantener la unión y seguridad del grupo o la corrupción existente en la policía...
Como en "The Shield", los chicos de SAMCRO se verán metidos en infinidad de situaciones límite de las que parece no existir salida, pero como los chicos del Equipo de Asalto de Vic MacKey, también lograrán salir airosos en el último suspiro: evitarán a los federales que les pisan los talones, se enfrentarán a bandas rivales (Mayans, Nords, Niners..), tendrán que salvar el culo a alguno de sus miembros cuya situación ante la justicia es peliaguda, realizarán peligrosas e inestables alianzas, sobornarán a los mandos policiales o le darán pasaporte a quien pueda hacer peligrar la supervivencia de SAMCRO y sus miembros.
No obstante las similitudes con "The Shield", la nueva serie de FX (al menos en esta temporada inicial) no llega a alcanzar las cotas de calidad de su predecesora, pero si que es un producto muy interesante y recomendable, que se sigue con gran interés y que cuenta con muy buenos momentos dramáticos y escenas para recordar, en las que no se escatima el uso de la violencia. Y pese a no contar ni de lejos con un personaje principal de la talla de Vic MacKey, pienso que uno de los grandes aciertos de la serie es la construcción de unos personajes que desprenden veracidad por cada uno de sus poros, magníficamente apoyados por el gran trabajo de los actores, muchos de ellos secundarios de lujo curtidos en mil batallas.
Dentro de SAMCRO hay un amplio espectro de personajes y personalidades que se sitúan a las antípodas a pesar de compartir un mismo club, una filosofía y una fuerte hermandad. Por un lado esta el protagonista 'Jax' Teller, el motorista malote pero con buen fondo, rebelde y guaperas, con un cierto aire al malogrado Kurt Cobain. No duda en hacerse respetar y en hacer respetar al club, pero tras su dureza, existe un hombre justo. En el otro extremo, nos encontramos con Tig Trager (Kim Coates), un desalmado psicópata, violador, necrófilo y despiadado asesino que no duda en solucionar los problemas tirando de gatillo. Es la mano derecha del presidente y líder de SAMCRO. Con igual o parecido perfil, está Bobby Elvis (Mark Boone Jr.), otro tipo sin escrúpulos al que también se le suele encargar el trabajo sucio. También existen otros miembros del club como 'Opie' Winston (Ryan Hurst), el mejor amigo de 'Jax', un buen tipo que se debate entre dos amores, el club y su familia, pero que no encuentra su sitio en la vida fuera de los turbios negocios de SAMCRO, "Medio Huevo", el novato, un inocente aspirante a ser miembro del club, a quien utilizan como chico para todo y andan puteando todo el día, o Chibs (Tommy Flanagan - el tipo de las cicatrices en el rostro visto en films como "Gladiator" o "Braveheart").
Por encima de todos ellos está Clay Morrow (Ron Perlman) el presidente y líder de SAMCRO: un tipo frío, inteligente y calculador, que no duda en poner las necesidades del club por encima de todo y de defender su status a cualquier precio. Pero si hay alguien malo y perverso de cojones en esta serie, alguien que se gana el desprecio del espectador en cada frase y en cada plano a medida que va avanzando la serie, ese es sin duda el personaje de Gemma (Katey Sagal) - a quien recordaréis como la madre de la serie "Matrimonio con hijos" -, madre de 'Jax' y pareja sentimental de Clay. Una maquiavélica e insidiosa mujer que tiene todo bajo control y sabe en todo momento que ocurre con la banda, pese a aparentar mantener las distancias como dedicada ama de casa y cuidadora de la familia. Una auténtica hija de puta.
No podemos olvidarnos de Tara Knowles (Maggie Siff) - médico y ex novia de Jax, que vuelve a Charming huyendo de una tormentosa relación -, los agentes de policía - el corrupto Sheriff Unser (Dayton Callie), su ayudante Hale (Taylor Sheridan), todo lo contrario que su jefe, el desequilibrado agente federal Kohn (Jay Karnes, Dutch en "The Shield") y la implacable agente Stahl (Ally Walker), también federal - o los líderes de las bandas rivales, que vienen a conformar un magnífico reparto coral, que como digo, es uno de los puntos fuertes de la serie. Si además te gustan las dos ruedas y la buena música rock, "SoA" es tu serie. Creo que vale la pena que le des una oportunidad.

martes, 17 de mayo de 2011

Reseña Concierto: The Jim Jones Revue

Los meteorólogos (a mi siempre me ha gustado más esa expresión tan castiza de "el hombre del tiempo") volvieron a fallar en sus pronósticos. Para el pasado viernes 13 de Mayo las predicciones auguraban precipitaciones de poca importancia en la capital aragonesa. Sin embargo, nos encontramos con que un huracán de inusitada furia asoló la ciudad del Ebro, localizándose su ojo en una pequeña sala de conciertos maña llamada La Casa del Loco. El nombre de esta destructiva tormenta fue Jim Jones Revue.

El concierto que la banda británica ofreció en La Casa del Loco fue sencillamente espectacular. El combo liderado por esa bestia parda llamada Jim Jones desplegó su furia y su enérgico y avasallador directo en un corto pero intensísimo concierto en el que dio un somero repaso a los temas de su último lp "Burning Your House Down" (2010) (si no lo tocaron íntegro, poco le faltó) junto con canciones de su primer disco, "The Jim Jones Revue" (2008). Se dice de estos fulanos que abusan en demasía de estudiadas poses, gestos, muecas y demás clichés rockeros de cara a la galería. Sinceramente, me importa un carajo. Si sobre un escenario son capaces de desplegar el vendaval de rock que un servidor pudo presenciar el pasado viernes se les perdona todo. Ya me gustaría a mi que todas las bandas salieran el escenario con esa garra y esa actitud de comerse el mundo y ganarse al público únicamente con su música pura, simple, visceral y sin concesiones.

Como frontman Jim Jones me dejo literalmente alucinado. Un auténtico personaje, que me recordó a los mejores Iggy Pop o Mick Jagger, todo chulería, furia y actitud rockera y sobre todo ganas de levantar los ánimos del personal, al principio, todo hay que decirlo, un poquito pasivo y expectante (probablemente por simple desconocimiento del grupo), pero que finalmente acabo rindiendose a las artes de este tipo, a caballo entre un tahúr del salvaje oeste y un predicador poseído por el mismísimo maligno. Es más, debo decir que desde el recital que dio Mike Patton en el BBK Live del año pasado, no me encontraba con un tío tan grande y con tantas tablas sobre un escenario (aunque, eso si, sin las fabulosas y casi únicas dotes del vocalista de Faith No More). Sencillamente inmenso. La banda tampoco le iba a la zaga. Todo una perfecta maquinaria, totalmente engrasada y a plena potencia, que puso la sala patas arriba. Ni siquiera se notó la ausencia del tremendo pianista original (que ha abandonado el grupo por cuestiones personales), cumpliendo su joven sustituto a la perfección.

Realmente no recuerdo estrictamente el orden de las canciones, aunque eso es lo de menos, pues estuvieron prácticamente todas y sonaron de muerte y con un volumen atronador. Con exquisita puntualidad británica (y con una entrada más que aceptable) empezaron con "Dishonest John", siguieron con "Rock'n' Roll Psychosis" para atacar una arrolladora "High Horse". No faltaron a la cita, entre otras, "Foghorn", "Shoot First", una incomensurable "Cement Mixer" (no es de mis preferidas del grupo, pero en directo la bordan), "Burning Your House Down", "Killing Spree", "Premeditated", "Righteous Wrong" terminando totalmente desatados con unas furiosas "Elemental", "Princess & The Frog" y la genial versión de Elvis Presley "Big Hunk O'love", dejando para los bises "Hey, Hey, Hey, Hey".

Sólo fueron 75 (intensos) minutos de concierto, pero que concierto, amigos!!! (Talibán, te perdiste una buena...)

miércoles, 11 de mayo de 2011

Reseña Cómic: "Lobezno: Los Hombres de Adamantium"

Aunque me gusta el personaje de Lobezno (es más, lo considero uno de mis favoritos del universo Marvel) no por ello me zampo todo lo que se publica del mutante de las garras de adamantium. Prefiero acercarme al personaje en momentos puntuales en función de la historia o arco argumental (cuanto más alejada de crossovers, team-ups, líneas temporales y demás mandangas, mejor) y sobre todo de los autores.

En este caso, estando firmada esta historia por el gran Jason Aaron - responsable de la formidable "Scalped" y de la muy recomendable "El Otro Bando" - era una perfecta oportunidad para reencontrarme de nuevo con el amigo Logan (si además el asunto no me costaba ni un céntimo - me lo prestaba mi amigo Álvaro -, no había excusa posible).

La premisa argumental de la que parte este cómic no es excesivamente original, alguien se apodera de los planos originales del proyecto Arma-X los vende a una empresa de seguridad privada (BlackGuard), la cual crea un ejercito de Armas-X, a fin de vender sus servicios al gobierno de los USA. Esta noticia llegará a oídos de Lobezno, a través de su viejo colega Maverick, quien se pondrá manos a la obra. Sin embargo, pese a no contarnos nada nuevo ni original, Jason Aaron, conseguir hilar una historia muy entretenida, con mucha acción y que deja un muy buen sabor de boca, dejándote con ganas de continuar siguiendo nuevas entregas de esta serie.

El guionista de "Scalped" vuelve a demostrar lo excelente narrador que es y sobre todo que ha sabido captar perfectamente la esencia del personaje, dejándonos un reguero de frases lapidarias y actitudes macarras y sobre todo, violencia, garras y sangre, que es lo que creo siempre tiene que haber en un buen tebeo de Lobezno. El dibujo del veterano Ron Garney sin ser espectacular ni nada del otro jueves, si que es bastante efectivo, cumpliendo de sobra con su cometido sin demasiados alardes.

En definitiva, pienso que "Los Hombres de Adamantium" es un cómic recomendable no sólo para los seguidores de Lobezno, sino también para los que como un servidor sólo se aproximan al personaje cuando la ocasión lo requiere.

miércoles, 13 de abril de 2011

Reseña Concierto: Eli 'Paperboy' Reed & The True Lovers

Con tan sólo 27 años y 3 discos publicados, Eli "Paperboy" Reed se ha hecho un importante y merecidísimo hueco dentro del panorama musical internacional. Un servidor lo descubrió con esa maravilla llamada "Roll with You" (2008) y con su más reciente lp, "Come and Get it" (2010), el cantante y guitarrista de Boston logró prolongar mi particular romance con su elegante y eficaz música a caballo entre el soul, el swing, el rock'n'roll y el blues.

Ahora faltaba por descubrir si el chico de los periódicos daba la talla en directo, si sobre un escenario era capaz de confirmar todas las grandes virtudes y excelencias que me había demostrado en sus discos de estudio. Lo cierto es que había leído muy buenas críticas de sus actuaciones en vivo, pero necesitaba corroborarlas personalmente. Así que, teniendo de nuevo las espaldas cubiertas gracias a mis niñeras sustitutas (gracias otra vez), el pasado sábado me marché para La Casa del Loco a presenciar el directo de Eli "Paperboy" Reed y sus True Lovers.

Debo decir que el bostoniano (y su banda) despejaron todas mis dudas y superaron con una nota muy alta el particular examen a que un servidor les había sometido, ofreciendo una soberbia actuación, técnicamente perfecta y con sonido impecable, pero también mostrando alma y carisma a raudales sobre el escenario, revelándose el Sr. Reed no sólo como un extraordinario vocalista dotado de una prodigiosa voz, sino como todo un animal escénico y un magnífico frontman. Pese a no contar en esta ocasión con la sección de viento ni las coristas, elementos muy presentes en sus discos, lo cierto es que apenas se notó su ausencia. Es más, aunque a priori la ausencia de metales pudiera parecer un hándicap, lo cierto es casi podría decir que el resultado fue incluso más satisfactorio, pues el buen hacer de los True Lovers - que se revelaron unos musicazos como la copa de un pino - suplió perfectamente tales carencias e incluso le dieron un soplo de aire fresco a algunos temas, que sonaron más rockeros o más blueseros, según los casos.

Eli "Paperboy" Reed repasó casi en su integridad su último disco destacando temas como "Young Girl", "Name Calling", "Help Me" - en la pidió insistemente la ayuda del público - "Come and Get it", una inmensa "You Can Run On" o una desatada y acelerada "Explosion", pero también atacó temas de su anterior disco - donde creo que la respuesta del público fue más efusiva - como "Stake your claim", "Satisfier", "Take my Love with you","It’s Easier" o una brutal "(Doin’ the) Boom Boom", con la que cerraron su actuación. Creo que incluso tocó alguna canción de su primer disco (como no lo he escuchado, no puedo afirmarlo a ciencia cierta).

En definitiva, una gran noche en la que el numeroso público que llenó La Casa del Loco - no recuerdo haber visto semejantes colas para entrar a un concierto en esta sala -, vibró y se lo pasó de lo lindo.

Por poner un pero, la constatación de que ya no soy el que era: la edad y sobre todo la obligada inactividad nocturno-festiva derivada de la paternidad han hecho mella en mi organismo y no tolero el alcohol como en otros tiempos. Con cuatro cervezas la cosa se empezó a desmandar. Con lo que yo he sido...

P.D. Gracias al amigo Talibán por las fotos.

martes, 5 de abril de 2011

Reseña Cine: "Sucker Punch"

Llevaba mucho tiempo sin pisar una sala de cine (efectos colaterales - benditos por otra parte - de mi reciente doble paternidad). Concretamente desde el mes de Septiembre en que vi "Origen", por lo que el nivel quedó muy alto, ya que el film de Christopher Nolan me entusiasmó.

Hace un par de semanas pude asistir junto a otros blogueros de la ciudad del Ebro y gracias a la invitación del amigo Carlos Gallego de "Cine más cómics" al preestreno de "Sucker Punch", la última película de Zack Snyder. Sinceramente, no fue la mejor manera de reencontrarme con una pantalla de cine, una coca-cola y un pozal de palomitas. Bien podría haberme quedado en mi casita y esperar a una ocasión mejor porque "Sucker Punch" me pareció un fiasco absoluto. Fue algo así como saltarse la dieta picando con algún bollo o dulce cutre del Panishop o de los Frutos Secos el Rincón. Si has de pecar, hazlo como Dios manda y zámpate alguna delicatessen de las pastelerías Fantova, Tolosana o Lalmolda y unos buenos churros (buñuelos o porras) con chocolate de La Fama (para los que no seais de Zaragoza, si venís por aquí, no os perdais esos manjares; los oriundos que todavía no lo conozcan, no se a que estáis esperando).

La película (por llamarla algo, porque es más bien un trailer de larga duración o un mal videojuego) no hay por donde cogerla. El guión es inexistente, con diálogos risibles y reflexiones de pandereta y la capacidad narrativa de Snyder queda totalmente en entredicho, porque es incapaz de enlazar de manera coherente los tres niveles de realidad/sueño existentes en el film (chavalote, por mucho que lo intentes, no le llegas a Chris Nolan ni a la suela de los zapatos), dando como resultado una verdadera paja mental, repleta de las mayores frikadas que una calenturienta mente pueda meter (con calzador) en una película: dragones, samurais, orcos, guerreros medievales, robots, mechas mangas, soldados alemanes no-muertos (he leído insistentemente por ahí que son zombies nazis, pero si se supone que es la I Guerra Mundial difícilmente podemos hablar de nazis porque el partido de Hitler ni siquiera había sido fundado) con estética a caballo entre el steampunk y los Hellgast del videojuego Killzone, dirigibles, bombarderos, armas a tutiplén, trenes futuristas, helicópteros y sobre todo, señoritas de buen ver ligeritas de ropa. Todo en un confuso batiburrillo que ¿me pueden decir adónde conduce? ¿que aporta a la historia? Absolutamente nada. Puro fuego de artificio. Mucho ruido y pocas nueces, si lo prefieren.

Ni siquiera a nivel visual es todo lo grande que apuntaban los trailers visto hasta la fecha. Los efectos especiales vistos en una pantalla de cine cantan la Marsellesa y además las luchas son efectistas a más no poder (que alguien le diga al amigo Zack que las luchas, piruetas y demás posturitas a cámara lenta estilo Matrix están pasadas de moda, por favor) y las misiones/sueños (salvo la que transcurre en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, que si me gustó) son bastante repetitivas y cansinas, y en su mayoría están resueltas de manera bastante torpe, precipitada y confusa.

Snyder tenía la gran oportunidad de demostrar su valía, contando además con material original y de creación propia (su anteriores films eran un remake, "Amanecer de los muertos" - su mejor obra, para el que suscribe - y dos adaptaciones de cómics, "300" y "Watchmen"), y el tiro de la ha salido por la culata. Eso sí, después de evacuar semejante truño de película, el director se ha debido quedar bien a gusto.

De todos modos, tampoco me sorprende. Ya dije en su día que con "Sucker Punch" no habría lugar al término medio: o era la polla con cebolla o un mojón de proporciones cósmicas. Lamentablemente, el resultado final está más cerca de lo segundo. Quizás es que, como rezaba el cartel del film, "no estaba preparado" (para semejante castaña, se entiende).

Las caras al salir del cine de la mayoría de los que asistimos a la quedada bloguera eran todo un poema. Alguno acertó a decir que visulamente estaba muy bien (peligro, cuando lo primero que opinas de una peli es ¡que bonita la fotografía! o los efectos especiales molan, mala señal; cuando, llegas a casa y la maduras, cesados ya los fuegos artificiales y los efectos especiales, normalmente te das cuenta de que acabas de ver una absoluta mediocridad). Cuando llegué a casa y mi mujer me preguntó que tal, fui casi incapaz de contarle de que coño iba la película.

Aún con todo, muchísimas gracias Carlos por la invitación (si encima hubiera tenido que pagar dinero por ver este engendro, apaga y vámonos, jejeje..) y espero que no sea la última quedada.

lunes, 14 de marzo de 2011

Reseña Cómic: "El Otro Bando"

Este cómic hubiera pasado totalmente desapercibido para un servidor si no fuera porque lo firma el gran Jason Aaron, escritor de esa maravilla llamada "Scalped" (con la que tanto os doy la brasa últimamente). La firma del citado guionista, toda una garantía de calidad, era un excusa más que perfecta para darle una oportunidad a este "El Otro Bando".

Si además, el cómic está ambientado en la Guerra de Vietnam (un tema que siempre me ha interesado mucho) y venía precedido de un par de buenas reseñas que leí en su momento ¿que más se podía pedir? Nada, así que a la saca con él.

Tras su lectura ¿que puedo decir sobre "El Otro Bando"? Pues que es un tebeo excelente, que ofrece una interesante visión sobre el conflicto de Vietnam desde los dos bandos enfrentados en la contienda, mostrando las diferentes posturas y sentimientos ante la guerra de dos soldados - el marine Bill Everette y el soldado norvietnamita Vo Binh Dai - desde su alistamiento hasta su encuentro en el campo de batalla, que ocurre en el asedio al campamento norteamericano de Khe Sanh (nombrado, por cierto, en el tema de Bruce Springsteen, "Born in the USA").

Se da la circunstancia de que Aaron es primo de Gus Hastford, veterano de Vietnam y escritor de la novela –y parte del guión- en que se basó Stanley Kubrick para “La Chaqueta Metálica”. La influencia de la película y la novela es evidente - sobre todo en la fase de instrucción del marine Everette - , así como de otros films sobre el conflicto como "Platoon" - el ataque a la base norteamericana sitiada - o "Apocalypse Now" - por el particular descenso a los infiernos de los protagonistas - y otras muchas referencias, pero pese a ello Jason Aaron dota a su historia de una frescura, personalidad e identidad propia para desarrollar la historia de los dos soldados protagonistas, cuyas diferentes actitudes y motivaciones ante la guerra son la mejor explicación de por qué unos ganaron la contienda y otros la perdieron. "El Otro Bando" no es un cómic bélico al uso, pues el elemento psicológico e introspectivo - los pensamientos y los deseos de los soldados, pero también sus alucinaciones, pesadillas y temores - prima sobre la acción bélica, aunque el trabajo de documentación y de ambientación del conflicto es excelente, dicho sea de paso.

Por otra parte, el trabajo del dibujante, Cameron Stewart, es también digno de alabanza. Con ecos en sus lápices del Michael Golden de "The Nam" o de los cómics bélicos de EC Comics, conjuga de manera excepcional los pasajes realistas del conflicto con los oníricos y pesadillescos, creando un clima realmente opresivo, agobiante y fantasmal que transmite al lector los temores y los miedos de los soldados y le hace partícipe del horror en el que se encuentran inmersos.

En definitiva, un tebeo cojonudo, de obligada lectura obligatoria e imprescindible en cualquier colección de buen aficionado al cómic y que demuestra las excepcionales dotes narrativas de Jason Aaron.

De vosotros depende viajar a "la exótica península de Indochina, donde los héroes mueren jóvenes y los gilipollas viven eternamente; donde los Charlies no mueren, sino que se reagrupan en el infierno."

miércoles, 2 de marzo de 2011

Reseña Cómic: Scalped: "El Blues de la Reserva"

El cómic de serie negra creado por Jason Aaron y R.M. Guéra - que como ya sabeis los asiduos al blog, es uno de mis preferidos del panorama comiquero actual - avanza con paso firme hacia lo que espero sea un final cerrado, preconcebido de antemano y sobre todo a la gran altura de lo visto hasta la fecha, para completar y culminar una verdadera obra maestra del género (nada de mierdas como el final de "Lost" o en menor medida, la relativa decepción que supuso el cierre de "100 Balas" de Azzarello y Risso).

No obstante lo anterior, debo decir que esta nueva entrega - pese a ser nuevamente cojonuda - me ha gustado un poquito menos que las anteriores. Quizás es que "Roído" dejó el listón allá por la estratosfera o tal vez el hecho de que este tomo recopilatorio incluya historias (que podríamos llamar de relleno, aunque en este caso tal afirmación sería muy injusta, dada su calidad) apartadas de la trama central y centradas en personajes secundarios o de nuevo cuño (los abueletes que protagonizan el arco argumental inicial) sean los motivos que hayan influido en mi valoración final.

"El Blues de la Reserva" se divide en dos partes bien diferenciadas: Una primera, dibujada por los habituales dibujantes suplentes (Danijel Zelzej y Davide Furno), en la que Aaron nos cuenta esas historias apartadas de la trama principal, a saber, un relato de dos ancianos indios que viven apartados del mundanal ruido (que es la menos me ha gustado y que, salvo sorpresas en el futuro, no le veo encaje en la colección), una historia protagonizada por Shunka, la mano derecha del jefe Cuervo Rojo, en la que conocemos más detalles de su personalidad y de sus gustos sexuales, y una tercera, protagonizada por Wade, el padre de Dash, ambientada en la Guerra de Vietnam (tema tratado por Aaron en "El Otro Bando", que actualmente estoy leyendo y ya os contaré por aquí mis impresiones).

Y una segunda parte, llamada "No Deseados", con R.M. Guéra nuevamente a los lápices, donde se retoma de nuevo la historia central, y en la que Jason Aaron indaga con maestría en los orígenes y personalidades de Dash "Caballo Terco", Lincoln "Cuervo Rojo" y Carol Elroy, abordando una historias comunes de embarazos no previstos y paternidades no deseadas, profundizando con brillantez al mismo tiempo en la compleja y difícil relación sentimental entre Dash y Carol.

En resumen, otro grandísimo cómic que confirma a Jason Aaron como un narrador excepcional al que hay que seguir en el futuro, y a "Scalped" como una obra imprescindible del género, que repito, y lo haré hasta la saciedad, no os podéis perder por nada del mundo.

jueves, 17 de febrero de 2011

Reseña Cómic: Criminal #5: "Los Perdedores"

Me encanta el género negro (o noir, que queda mucho más cool). Es indiferente que se trate de película, serie de tv, novela o cómic: me pirra todo lo que huela a bajos fondos, crimen y gángsters, asesinos a sueldo y matones, tipos duros, femmes fatales y perdedores.

Por eso no es de extrañar que disfrute como un chico con zapatillas nuevas con cada entrega de "Criminal", la serie de novela negra de Ed Brubaker y Sean Phillips, autores cuyo trabajo, dicho sea de paso, me entusiasma por norma general.

Sin embargo, si dejo a un lado la pasión y trato de ser lo más imparcial, objetivo y racional que me sea posible, creo que no diría ninguna barbaridad si afirmara que este "Los Pecadores" quizás sea el más flojo de los 5 tomos recopilatorios de "Criminal" publicados hasta el momento en nuestro país.

Pese a estar protagonizado por un viejo conocido de los seguidores de la serie, el carismático Tracy Lawless (personaje principal de "Lawless", el segundo tomo de la colección, sin lugar a dudas mi preferido de todos), lo cierto es que pese a gustarme y entretenerme, su lectura no ha terminado de llenarme del todo, como si lo habían hecho las anteriores entregas de la serie.

La historia en cuestión - la investigación por parte del mentado Lawless de los asesinatos de una serie de gángsters y criminales de baja estola, la cual lleva a cabo por encargo de su jefe, Sebastian Hyde, también visto en otros volumenes de la serie -, ha sido no sólo menos interesante que las anteriores, sino algo más aburrida y predecible; y lo que es peor, me ha dejado una extraña sensación de deja vu, de esto ya lo he visto y leído antes, que me provocan cierto temor de que se esté llegando a un agotamiento o estancamiento de la serie, puesto que se apunta un cierto cansancio y/o falta de ideas y sobre todo de repeticion de esquemas, situaciones y desarrollo personajes por parte de Brubaker pudiéndose encontrar lugares comunes con otros trabajos del guionista de Maryland (como en "Sleeper", "Incógnito" o tomos anteriores de "Criminal"). He leido por ahí que parece que "Los Pecadores " esté escrito y dibujado por inercia o con el piloto automático por sus autores, y la verdad es que si te queda esa sensación tras su lectura.

Pero que coño, todo eso son minucias sin ninguna importancia. "Criminal" mola, Brubaker mola y Phillips también, así que de momento no hay nada especialmente grave o preocupante que me impida seguir esta colección. Aunque "Los Pecadores" sea un poco más de lo mismo, tratándose de Brubaker y Phillips, siempre tenemos garantizado un mínimo de calidad, así que a esperar el siguiente volumen...

jueves, 10 de febrero de 2011

Reseña Cómic: "American Vampire Vol 1"

Aunque las últimas aproximaciones al mito vampírico (véase la infumable saga "Crepúsculo" o la decepcionante serie de TV "True Blood") invitaban precisamente a lo contrario, las buenas referencias que le precedían me animaron a acercarme a este "American Vampire", obra guionizada al alimón por Scott Snyder y el novelista Stephen King y dibujada por Rafael Albuquerque.

¿El resultado? Este cómic ha sido todo un descubrimiento y una gratísima sorpresa, convirtiéndose en una de mis lecturas favoritas del 2010.

La trama se construye en torno a dos historias situadas en distintos ámbitos temporales, que finalmente confluirán entre sí, a través de la figura de ese vampiro americano al hace referencia el título del cómic. La primera de ellas, a cargo de Scott Snyder - creador del concepto y los personajes - nos cuenta la historia de Pearl Jones, una aspirante a actriz en el Hollywood de los años 20, cuyo destino cambia drásticamente el día que es invitada a una exclusiva fiesta. La segunda, ambientada en el salvaje oeste y guionizada por Stephen King, narra el origen del primer vampiro americano, Skiner Sweet - un sanguinario forajido con aficiones tan variopintas como atracar bancos, matar a todo bicho viviente y degustar dulces y golosinas - quien ve como se le tuercen irremediablemente las cosas cuando atraca un banco propiedad de un vampiro de origen europeo. Personalmente, me quedo con la historia narrada por King, a través de un narrador interpuesto –un periodista, testigo de los hechos acaecidos cuarenta años antes en el far west y que escribió una novela- que relata el origen y posterior venganza de Skinner Sweet, pero las dos son interesantes, entretenidas y están muy bien narradas.

El vampiro nativo que nos muestra "American Vampire" es una terrorífica nueva especie, capaz de soportar la luz del sol e inmune a crucifijos, aguas benditas y demás mandangas, que solo muestra debilidad en las noches de luna llena. A diferencia de los vampiros europeos, más preocupados de infiltrarse entre los humanos y amasar la máxima riqueza posible, colonizando ese nuevo continente, Skiner Sweet no se casa ni negocia con nadie y solo actúa movido por sus más básicos impulsos, a saber: uno, su ansia de venganza contra aquellos que lo persiguieron, atraparon y enviaron a la horca, y contra aquellos que lo convirtieron en vampiro, y dos, su insaciable sed de sangre humana. Con tanto vampiro moñas, que contiene su apetito, que se muere de amor y que brilla a la luz del sol, es totalmente reconfortante ver a un chupasangre como Skiner Sweet, terrorífico y sangriento, todo un maquiavélico cabronazo que no deja títere con cabeza a su paso.

El dibujo del brasileño Rafael Albuquerque es otro de los puntos fuertes de este "American Vampire", un cómic a seguir en el futuro, y que junto con "Scalped" constituye uno de los pocos títulos realmente destacables de la últimamente alicaída línea Vertigo de la editorial DC Comics.

Totalmente recomendable, amigos.

miércoles, 26 de enero de 2011

Reseña Cómic: "Atomic Robo y los Científicos de Acción de Tesladyne"

Llegaba precedido este tebeo de excelentes críticas y la verdad es que me ha dejado algo frío. No porque sea un mal cómic, sino porque no veo en este primer volumen de la serie creada por Brian Clevinger y Scott Wegener todas las virtudes y parabienes que se dicen de él.

Quizás mis expectativas fueran demasiado altas, o a lo mejor la cosa mejora sustancialmente en los siguientes tomos. No lo sé. La cuestión es que no veo en Atomic Robo toda la originalidad ni la frescura ni el hilarante sentido del humor que, según leí en su día, destilaba la historia.

En mi opinión, se trata de un cómic de aventuras y ciencia ficción entretenido y ameno sin más, con un tono demasiado ligero y desenfadado para mi gusto, que cuenta entre sus mayores virtudes el excelente trabajo en el apartado gráfico del dibujante Scott Wegener - con un estilo algo minimalista y decididamente cartoon - y un personaje principal realmente carismático.

Con una estética marcadamente pulp y de serie B, a la que hay añadir las evidentes influencias de la saga de Indiana Jones, el Hellboy de Mignola o el Tom Strong de Alan Moore, entre otras, Atomic Robo nos cuenta las aventuras de un robot creado por el histórico inventor Nikola Tesla a principios del siglo XX, que junto con los Científicos de Acción de la organización Tesladyne se enfrenta a multitud de enemigos y amenazas que van desde malvados científicos nazis a hormigas gigantes pasando por cyborgs o pirámides egipcias que cobran vida misteriosamente.

La historia va dando saltos entre el presente y el pasado, narrando entre viajes espaciales a Marte, guerras mundiales y demás acontecimientos históricos, las distintas misiones cumplidas por Atomic Robo durante su larga existencia, encontrandonos además con cameos de personajes históricos como el propio Tesla o su rival, Edison, y otros relacionados con la ciencia como el astrónomo y novelista Carl Sagan o el físico Stephen Hawking.

En definitiva, un mero entretenimiento sin mayores pretensiones, que se lee en un suspiro, pero al que le falta algo más de "chicha" para ser ese gran cómic de aventuras que decían las críticas (algo que espero consiga en sucesivos volúmenes).

jueves, 20 de enero de 2011

Reseña Cómic: Scalped: "Roído"

Me lo decía Jero de "El abismo..." recientemente: "Scalped: Roído es flipante". Cuanta razón llevabas, amigo.

Jason Aaron
y R.M. Guéra se marcan en este 6º volumen esta acojonante serie uno de los mejores cómics que he leído últimamente. Con toda probabilidad (y a falta de despachar algunos más que todavía tengo en cartera) el mejor cómic de los publicados este pasado 2010 que un servidor haya podido leer. Incluidos los dos publicados de "Los Muertos Vivientes", no os digo más. Y creo que todos sabeis mi devoción por el cómic de Kirkman, así que podéis haceros una idea de lo cojonudo que es este "Roído".

En este tomo, al jefe Lincoln "Cuervo Rojo" se le va la pinza en un momento de ira y el agente del FBI Nitz, ve la oportunidad perfecta para acabar, después de tantos años tras su pista, con el reinado del amo y señor de la reserva Prairie Rose. El agente infiltrado, Dashiell "Caballo Terco" se verá metido en medio del fregado y deberá recomponer su últimamente auto-destructiva vida para tratar de salir del atolladero, no revelando su identidad secreta y a su vez, contentar a su superior directo. El resto es de lectura obligatoria, amigos.

Género negro en estado puro, con personajes al límite y al borde del abismo, cuyas motivaciones y acciones son difíciles de explicar o predecir en una historia compleja en la que abundan los tonos grises, muy grises. Abundantes dosis de violencia física, pero también tensión psicológica a raudales, todo ello mezclado con unas dosis de mística y viejas leyendas de los nativos americanos, dentro del clima asfixiante, opresivo y desesperanzador que constituye la reserva india "Prairie Rose" (que en si misma es un personaje más del cómic), unido a la magistral labor de R.M. Guera a los lápices (esta vez si, a lo largo de todo el tomo) hace de este "Roído" un tebeo como la copa de un pino que no os podeis perder. Canela fina.

martes, 18 de enero de 2011

Reseña Cómic: "Crossed"

Que Garth Ennis es un buen guionista creo que a nadie se le escapa. Ahí están obras como "Predicador", "Hitman", "War Stories" o su etapa en "Hellblazer" (por citar algunas) para dar buena muestra de su valía. Que en más ocasiones de las que sería deseable al irlandés le pierde su vena macarra y provocadora, su propensión al gore y a la violencia extrema, a inundar los textos de tacos y palabras malsonantes, a mostrar todo tipo de perversiones sexuales imaginables y a dejarse llevar por un irrefrenable afán de enseñar una interminable sucesión de personajes de lo más freak, tarado o estrambótico que sea posible, también creo que es algo más que evidente.

Por eso cuando tuve conocimiento de la publicación de este cómic y supe de su argumento me temí lo peor. Un mundo postapocalíptico en el que un extraño virus ha asolado la tierra convirtiendo a las personas infectadas en auténticas bestias capaces de todo tipo de atrocidades y salvajismos, de hacer el mal por puro divertimento y sin ningún tipo de vacilación o remordimiento, parecía el marco adecuado para que el creador de "Predicador" diera rienda suelta a su amplio catálogo de excesos.

Sin embargo, animado por un par de buenas críticas de este "Crossed" (leídas en los muy recomendables blogs "El Pequeño Misántropo en el País de los Sueños" y "El Lector Impaciente"), me decidí a adquirir el tomo publicado por la editorial Glenat y lo cierto es que me he encontrado con un Ennis más comedido y contenido, que firma uno de sus mejores trabajos. No os engañeis. "Crossed" es un tebeo de Garth Ennis, y por ello en él nos encontramos con un variado elenco de brutales tropelías y atrocidades que los infectados (los "cruzados", llamados así por un estigma en forma de cruz que les brota en el rostro - no podía ser de otro modo, pues la religión es un tema obsesivo y recurrente en todas las obras del guionista de Belfast -) cometen sobre las personas no infectadas (aunque el escritor también reserva para los seres humanos no contagiados una buena dosis de bestialismo de cosecha propia). Pero en este caso, las burradas del amigo Ennis, no son gratuitas ni conllevan un ánimo de provocación, sino que están más dosificadas y siempre al servicio de la terrorífica historia que nos cuenta.

Una historia de supervivencia en un mundo asolado y devastado donde el horror y la muerte son el pan nuestro de cada día, que si bien, comienza de manera titubeante y algo confusa, va ganando conforme avanza la historia, gracias al buen hacer de Ennis, quien dentro del marco de una road movie al uso, se vale de flashbacks y otros recursos como la narración en primera persona del protagonista o una carta póstuma dejada por un militar antes de morir, que sirven para contarnos no sólo la historia del grupo de supervivientes (algo arquetípicos, eso sí) del holocausto en su largo camino por los USA en busca de un lugar mejor, sorteando a los "cruzados" (de ahí el título del cómic: "Crossed") que tratan de darles caza y luchando contra el hambre, el frío, la sed y la desesperación, sino también nos da apuntes de como el mundo se fue al carajo. Sin llegar a las cotas de excelencia de Robert Kirkman y sus muertos vivientes, nos encontramos con un tebeo de lo más recomendable, entretenido y terrorífico a partes iguales, que nos muestra la maldad del hombre en estado puro, libre de todo tipo prejuicios o remordimientos, así como el instinto de supervivencia y superación de los seres humanos.

En el apartado gráfico, Jacen Burrows viene a ser algo así como un sosías de Steve Dillon (dibujante habitual de Ennis, con quien ha colaborado en "Predicador", "Hellblazer" o "Punisher"), con quien comparte las mismas virtudes y defectos. Cumple sin más.